Real Colegio Militar de Tarragona (II)

Siguiendo con la recopilación de la documentación dispersa en diferentes archivos sobre la creación del Real Colegio Militar de Tarragona, aportamos en este segundo artículo nueva información de sumo interés.

En pleno 1810, las enormes bajas sufridas por nuestros ejércitos hicieron plantear la urgencia de formar nuevos oficiales para cubrir las vacantes producidas. A tal fin el Consejo de Regencia aprobó la creación del Real Colegio Militar de Tarragona mediante una Real Orden fechada en Cádiz el 3 de julio de 1810.

Para llevar a cabo la creación de esa institución se escogió el convento de los Padres Mercedarios o de la Merced (actual Palacio de la Diputación), designándose como jefe de detalle el sargento mayor don Antonio Soto de Alfeirán, colaborador del director del centro, el Coronel Navarro.


Convento de los Padres Mercedarios

            (Detalle pintura original en l’Ermita de Sant Magí de Tarragona)

 

La necesidad de formar oficiales hizo que se incorporaron al Colegio jóvenes universitarios lo que permitió ampliar el número de alumnos (llegó a 150), con los que se formaron dos compañías. Según la historia de dicho establecimiento: “la instrucción que se dio al principio, se limitó á ordenanzas y táctica en su mayor extensión, siendo maestros los oficiales mismos de las compañías que se sacaron del ejército, con la capacidad é instrucción conveniente. Pero más adelante se establecieron las asignaturas de matemáticas puras y fortificación de campaña, que desempeñaron los profesores Enrich i Fox; de forma, que ya en fines de 1810, fueron examinados unos 30 cadetes á presencia del mismo general en jefe, conde del Abisbal, y los mariscales de campo, Sarsfield y Winfen, los comandantes de ingenieros y artillería y el subinspector de infantería, D. Ramón Pirez, siendo juzgados dignos de ser promovidos a subtenientes”.

El Real Colegio no tardó en ampliar sus posibilidades de formación al Arma de Caballería. Estos estudios estaban dirigidos “por el capitán del Regimiento de Dragones de Numancia don Juan Maria Codhen y de sus segundos los tenientes de Húsares Españoles y de Alcántara don Manuel Nicolás de Rabassa y don Sebastián de Capdevila”.

Los días 6, 7 y 8 de marzo de 1811 se realizaron los primeros exámenes que fueron presididos por “el mariscal de campo don José Sanjuán, subinspector de caballería del Exército. Aprobaron los veinte cadetes que fueron propuestos para oficiales”.

 

Actual Palacio de la Diputación

Colegios Militares en tiempos de Fernando VII

Bibliografia:

Gazeta Militar y Política del Principado de Cataluña número 63 del 30 de marzo de 1811.

BERTRAN VALLVÉ, Dídac – GRAMUNT DE MORAGAS, Manuel: Los regimientos de guarnición en Tarragona 1700-1931: de Felipe V a Alfonso XIII. Ministerio de Defensa. Noviembre, 2000.

 

Fdo: Alfredo Redondo Penas

La Batalla de Valls (Puente de Goi) 15 de febrero de 1809

El día 25 de febrero del año 2009 se cumplieron 200 años de la Batalla de Valls (Puente de Goi) enmarcada dentro de la Guerra del Francés. Esta, junto con la Batalla de Vic, fue el enfrentamiento a campo abierto más importante ocurrido en Cataluña entre las tropas francesas y españolas.

El libro La Batalla del Puente de Goi (15 de febrero de 1809), editado por el Instituto de Estudios Vallenses, es una interesantísima aportación para conocer más detalles de la Batalla de Valls.

De la mano del historiador Francesc Murillo podemos conocer en minuciosidad cómo fue el enfrentamiento entre dos numerosos ejércitos de unos 14.000 hombres cada uno, comandados por parte española por el general Reding y por parte francesa por el mariscal Saint-Cyr. Después de un día de trifulcas en torno al río Francolí, el ejército francés logró una importante victoria que le permitió ocupar la mayor parte del Campo de Tarragona y de la Conca de Barberà.

La explicación detallada y cuidadosa de Francisco Murillo nos transporta elegantemente por los caminos de alrededor del Francolí y nos hace protagonistas de este impresionante hecho vélico, sucedido en el Camp de Tarragona.

 

 

La moneda borbónica

En 1808 y durante el reinado de Carlos IV, el sistema monetario en España apenas había sufrido cambios desde el siglo XVI.

Carlos IV. Real de a ocho. Madrid 1808

La pieza base del sistema era el Real de plata, equivalente a 64 maravedís, pero la moneda que se aceptaba en todo el mundo (similar al dólar actual) era su múltiplo, el llamado Real de a ocho, también conocido como Peso o Duro (27,06 grs. y ley de 916 mls. que se rebajaría a 902 mls. a partir de 1772).

Carlos IV. 8 escudos (Onza) Madrid 1808

El oro se nominaba en Escudos y su múltiplo superior la Onza o Doblón de a ocho Escudos (con peso y ley casi idénticos al Real de a ocho) era equivalente a 16 Reales de a ocho. En el uso normal se utilizaba como moneda de cuenta –sin existencia física por tanto- el llamado Real de vellón con una valoración de 2,5 por cada Real de plata.

Después del llamado Motín de Aranjuez, en marzo de 1808, Carlos IV abdica en su hijo Fernando VII y ambos, en la ignominiosa reunión de Bayona, dejan el reino en manos de Napoleón I, quien procede a designar como rey a su hermano José.

Durante este primer periodo se ordenan acuñaciones a nombre de Fernando VII en las cecas que siguen el modelo oficial.

En el caso de la Junta Superior del Principado de Cataluña, cuyo territorio estaba en pleno escenario bélico, se pudieron realizar emisiones en distintas ciudades y en una ceca volante en la medida de los avatares de la guerra. Su deficiente acuñación habla claramente de las difíciles circunstancias en que se realizaron.

Fdo. VII. Un Duro. Gerona 1808 Fdo. VII.

30 Sous. Palma de M. 1808

La ceca volante, que fue trasladada varias veces, acuña con tipos oficiales y con la marca C de Cataluña. En el caso de Gerona, Tarragona o Palma de Mallorca, sus emisiones, realizadas de forma precaria con la plata de las iglesias y las aportaciones de los particulares, presentan la curiosidad de utilizar nuevos nominales: Gerona utiliza por

primera vez el término Duro, Palma de Mallorca los 30 sous o sueldos –de uso común entre su población- y Tarragona, que también fabrica una emisión obsidional utiliza como nominal las 5 Pesetas, una denominación derivada del diminutivo catalán de Peso.

5 Pesetas. Tarragona 1809

En el caso de Zaragoza, que en esos días vivía la terrible experiencia de los dos Sitios por parte del ejército francés, no se llegaron a efectuar acuñaciones.

Guía de los escenarios de la Guerra del Francés en Cataluña

CONMEMORACIÓN DEL 200 ANIVERSARI O DEL INICIO DE LA GUERRA (1808 hasta 2008)

Con esta guía, publicada en 2008, se pretendía dar a conocer a todos los catalanes ya todas las personas que visitan Cataluña, cuáles fueron los principales escenarios vélica de Cataluña durante la Guerra del Francés y los que Cataluña fue anexionada a la Francia Imperial.

Libro interesante por su contenido que permite dar un paseo por Cataluña en busca de aquellos espacios que fueron más significativos durante la Guerra del Francés.

79 p. Editado por la Generalitat de Cataluña.

GUÍA DE LOS ESCENARIOS DE LA GUERRA DEL FRANCÉS EN CATALUÑA

Voluntarios de Tarragona (1802)


FIGURA CONMEMORATIVA DE LA XXIII MUESTRA DE MINIATURISMO DE ZARAGOZA

La figura, de 54 mm,  representa a un soldado del Batallón de Voluntarios de Tarragona, en traje de marcha, que defendió la ciudad de Zaragoza durante su primer Sitio en el año 1808.

La excelente figura, en metal blanco, sirvió para conmemorar la XXIII Muestra de Miniaturismo en Zaragoza, que tuvo lugar entre los días 17 de diciembre del 2010 hasta el 8 de enero del 2011.


La figura ha sido magistralmente realizada por Antonio Zapatero Guardini y  ha estado brillantemente  pintada por Jorge Fano. Un trabajo digno de los mejores.

Historia de tres monedas

Esta historia ya se ha publicado en diferentes lugares y posiblemente a nivel local se conozca bien. Pero si tenemos en cuenta que este bloque documental va más allá de nuestras pequeñas fronteras, hemos creído interesante volver a publicar.

Un reconocido coleccionista de monedas tiene tres que son propiedad de su familia desde el año 1811. Dichas piezas han sido heredadas de padres a hijos junto con un pañuelo negro y un manuscrito escrito por su antepasado Juan de Dios Vilanave Estradé. La historia fue escrita en un diario manuscrito entre los días 28, 29 y 30 de junio de 1811, durante los tres días de saqueo de Tarragona que llevaron a cabo las tropas francesas e italianas del General Suchet, y dice así:

“En los cuatro días que llevo aquí solo he visto desastres. Mis compañeros se han desparramado por la ciudad, buscando sitios dónde ser útiles. Cuando escribo esto es domingo, en las murallas, los franceses aún están quemando cadáveres del asalto de la catedral. Los franceses no son soldados, son salvajes inhumanos. El día de mi llegada, dentro de una casa maté a dos de estos bárbaros que estaban violando a una madre y a su hijita, la fatalidad fue que con mis disparos herí también a la madre, a ambas me las llevé a la catedral y las entregué al padre Coll.  Lo que no sé como narrar son las barbaries en las que he sido parte activa en el asalto de los franceses a dicha catedral, cuyo lugar sagrado por considerarlo seguro e inviolable, se había convertido en el Hospital General de Tarragona y en donde se habían refugiado más de 5.000 personas, en su mayoría civiles, en gran número mujeres, heridos y niños. El asalto de los franceses ha sido un infierno, me volví loco, me ha herido una bala rasante en la cabeza y tengo un corte profundo de bayoneta en el muslo (…)

Eran las ocho de la noche, me escapé como pude de la catedral y me metí dentro de una casa, dónde encontré unas monjas blancas que cuidaban a una docena de heridos tendidos en el suelo. Una de las monjas quiso curarme y yo lo rehusé, pues mis ansias eran escapar lejos de aquel infierno dantesco. Debajo de una ventana por la que quería huir había un abuelo tendido, que me llamó con los ojos y el ademán de darme algo. Me acerqué a él y le puse la mano en la cabeza en plan de calmarlo y él muy inquieto, me introdujo un pañuelo negro liado dentro de mi camisa, mientras me decía: “dáselo a Tonet, es para mi nieto Tonet”, y así expiró. Pregunté a una hermana si por allí había alguien llamado Tonet, y me dijeron que no y ante las malas perspectivas que se oían fuera, salté por una ventana que daba a un patio. De patio en patio llegué a un corral grande, en donde había más de 500 cadáveres. Al oír la llegada de una patrulla francesa me tumbé entre los muertos, como uno más, y desde allí pude presenciar una escena que no me atrevo a escribir, aunque sí me vanaglorio decir que unas horas más tarde mataba a uno d aquellos depravados franchutes. (…)

A la mañana siguiente, después de haber dormido en unas ruinas de las afueras me pasé a un campamento de voluntarios cercano. Allí volví a abrir el pañuelo del abuelo que tengo que entregar a Tonet. En el pañuelo solo hay tres monedas grandes de plata. Dos de ellas son de los recientes duros fabricados con la plata de la catedral y el otro es una del rey cuarto.”

 

 

Mientras Juan de Dios estuvo vagando por las calles de Tarragona, con un ojo tapado debido a la herida que le habían hecho en la catedral, intentó indagar sobre dónde podía encontrar al tal Tonet pero no consiguió ninguna información. El 16 de julio marchó de la ciudad y escribió en su diario:

“He de marcharme de Tarragona y aún tengo el pañuelo de Tonet que es para mí una herencia sagrada. He pasado hambre y no la he tocado, por lo tanto la conservaré intacta toda la vida y pediré a mis herederos que hagan lo mismo. Que sea también para ellos una herencia sagrada y si alguno no quiere tal responsabilidad que done el dinero a un centro benéfico para niños o ancianos”

Las dos monedas de plata que fueron acuñadas en la Fábrica de Moneda de Tarragona, en 1809, son duros por un valor de 5 pesetas y están marcadas con el sello de las armas de Aragón, y en el reverso la inscripción : “5 Ps. Hacer. VII. 1809 “. Además están orladas por las dos partes y perfectamente cordonada para que no puedan ser falsificadas. Estas monedas, son de curso legal teniendo el mismo valor que las fabricadas y en curso en el resto de España.

La moneda de plata de Carlos IV fue acuñada en el año 1805 y su valor era de 1 Real de a8.

Si tenemos en cuenta que 5 pesetas equivalían a 1 Real de a8, tendrían que ambas monedas tienen el mismo valor. Como primera Real de a8 equivale a 20 Reales de Vellón, 5 pesetas serían 20 reales de Vellón, nombrados también “peso duro”. De ahí que la moneda de 5 pesetas se le diga “duro”…

 

Voluntarios de Tarragona (1792 – 1815)

 

INTRODUCCIÓN

Durante el reinado de Carlos III y con motivo de la guerra contra Portugal y la necesidad de controlar la frontera con Francia se crea en España la llamada “Infantería Ligera”.
Creada para complementar los Regimientos de Línea, de mucha rigidez, los Regimientos de Infantería Ligera son mucho más ágiles y tienen mucha facilidad de movimiento. Su misión es desarrollar a los lados de la línea de batalla en exploraciones, descubiertas o flanqueos. Son unidades “especiales” creadas con gente de las zonas fronterizas. Sus miembros están muy acostumbrados a las duras condiciones de la montaña y de sus escarpados caminos, siendo a la vez buenos tiradores, acostumbrados a la caza.

Los primeros regimientos que se crearon, de manera provisional fueron el año 1762, siendo la Infantería Ligera de Aragón y la Infantería Ligera de Cataluña. En 1763 pasaron a ser de forma definitiva tres unidades: Voluntarios de Infantería de Aragón y 1 º y 2 º Regimiento de Infantería ligera de Cataluña.

Al comenzar la guerra contra la Convención (1792) contra Francia, se crearon dos unidades más, el Regimiento de Tarragona y el Regimiento de Gerona. En 1793 se crearon 3, el año 1794 dos y el año 1803, dos nuevos.

En 1808, al comenzar la guerra de Independencia, el número de los regimientos era de doce de los cuales tres estaban fuera de España. El 1 º de Voluntarios de Cataluña y el 2 º de Voluntarios de Barcelona se encontraba en Dinamarca, bajo el mando del Marqués de La Romana. Otros tres (Gerona, Barbastro y Voluntarios de Valencia) tenían parte de sus fuerzas en Portugal.

Una vez terminada la guerra contra las tropas napoleónicas, aparte de los doce regimientos existente, se habían creado cuarenta y cuatro nuevas unidades, prueba de su gran eficiencia en combate.

CREACIÓN

El Regimiento de Infantería “Murcia” fue fundado por D. Vicente María Cañas Portocarrero Trelles y Silva, Marqués de Castrillo y de Vallecerrato, con autorización del Rey Carlos IV en 1791 a efectos de ubicarlo en Cataluña.

El 3 de junio de 1792 se publica un Reglamento para la Infantería Ligera de Cataluña que afectaría a la formación del Regimiento de Voluntarios de Tarragona.
Para este reglamento, este regimiento quedaría reducido a un batallón que constaría de cuatro Compañías, y cada compañía de un primero se y Segundo capitán, de un primero se y un Segundo teniente, y de un primero se y un Segundo subteniente, de un sargento primero se y cinco segundos, de tres tambores, Ocho cabos Primeros y ochos segundos, y 175 soldados.

La plana mayor estaría formada por “un comandante, de un sargento mayor, de un primero se y un Segundo ayudante, de un capellán, de un Cirujano, de un maestro armero, y de un tambor mayor”.

Aprobado el proyecto, se fundó en la ciudad de Barcelona en 1792, llamándose Regimiento de Voluntarios de Infantería ligera de Tarragona n º 36″.

El reclutamiento de este regimiento empezó el 31 de agosto de 1792, poniéndose en funcionamiento, de manera oficial, el día 1 de enero de 1793.

Su primer comandante fue el coronel que lo fundó, el Marqués de Castrillo, siendo el primer sargento mayor el teniente coronel don José González, hermano del Marqués de Campoverde, quien sería más tarde gobernador de Tarragona y que moriría heroicamente durante el Asedio de Tarragona, el año 1811.

El año 1800 nos consta que era su comandado el Coronel D. José González y su sargento mayor era D. Francisco Marcó del Pont. Su tropa era de 720 soldados.
El año 1801 fue trasladado a Mérida y el siegan año, 1802 fue nuevamente trasladado al Campo de Gibraltar.

HECHOS DE ARMAS

Su primera campaña fue contra los franceses entre 1793 y 1794, durante la guerra del Rosellón, destacando su actuación en la batalla de Ceret.

El año 1807 forma parte, con 633 hombres, del ejército español aliado de Napoleón, enviado para conquistar Portugal.

En 1808 formaba con 300 hombres la guarnición de la ciudadela de Pamplona y era su teniente coronel D. Francisco Marcó del Pont. Tras ser conquistada la Ciudadela por engaños de las tropas francesas, lograron escapar 100 hombres comandados por Marcó del Pont y se dirigieron a Zaragoza donde intervinieron durante el primer Sitio.

Durante la guerra de Independencia (1808-1812) estuvo en diferentes frentes, luchando en la batalla de Bailén, el Asedio de Zaragoza, el Asedio de Girona, la Batalla de Valls, la batalla de Palamós, la batalla de San Félix y la batalla de La Bisbal, entre otros. Durante el Sitio de Tarragona está a las afueras de Tarragona pendiente de atacar para intentar levantar el Sitio, lo que no se realizó.

 

CONDECORACIONES

Entre las recompensas más importantes recibidas por sus servicios destacamos:

– Cruz de Distinción de Girona 1810 y por la defensa y auxilio de la ciudad en 1809

– Cruz Conmemorativa del Primer Ejército 1815

– Cruz de Distinción de Valls 1815

– Cruz de Distinción de la Fuga de Portugal 1815

– Cruz de Distinción de los Sitios de Zaragoza 1817

– Cruz de Distinción de Palamós 1817

– Cruz de Distinción de La Bisbal 1817

– Cruz de Distinción de Sant Feliu 1817

 

UNIFORMES

El uniforme del regimiento fue cambiando siguiendo las diferentes ordenanzas. En estos primeros años su uniforme era descrito: “El uniforme para oficiales y sargentos consistía en una casaca encarnada, solapa, vuelta y cuello verde con vivos Opuestos, chupa y calzón blanco con listas verdes. El uniforme para la tropa consistía de chupa encarnada con solapa, vuelta y cuello verde, chaleco y calzón blanco con listas verdes y faja azul. Se complementaba con un gambeto blanquizo “.

Regimiento 1er. de Infantería ligera de Voluntarios de Cataluña (1789)

En el Estado militar de 1800 nos describe su uniforme de esta manera: “Su uniforme para los oficiales y sargentos consistía en una casaca azul, solapa, vuelta y cuello amarillo, botón, chip y calzón blanco. El uniforme para la tropa consistía en un gambeto blanquizco, chupa azul con solapa, vuelta y cuello amarillo, chaleco y calzones blancos “.

Regimiento 2 º. de Infantería ligera de Voluntarios de Cataluña (1800)

En el Estado militar de 1802 se unifica el vestuario que servirá por igual a todos los regimientos de infantería ligera, a diferencia hasta ahora que cada uno tenía un color diferente de solapas y cuellos. Su uniforme será: “casco negro con plumín verde, chaquetilla verde con alamares y botonadura dorada, bocamanga y cuello rojo, pantalón blanco a media Pierna y polainas negras. Los correajes serán blancos, vaina de bayoneta y cartuchera negra con caja de 18 “bujeros”, Mochilas de piel de cabra al estilo francés pero más simplificado, manta parda o bien el capote que reglamentariamente era gris medio pero al final se hacía de la tela más abundante: marrón. En progresar la guerra se usaron los “ponchos” y los “gabetos” para los ligeros. Los oficiales Cuando aparecieron de servicio llevaban además la garganta (reminiscencia de las corazas de la edad media)”.

Este uniforme encaró está documentado durante el 1er. Sitio de Zaragoza.

Regimiento de Infantería ligera de Voluntarios de Tarragona (1802)

En el Estado militar de 1805 se aprueba un nuevo reglamento cambiando en su totalidad el modelo anterior. Su uniforme será: “guerrera o casaca de color azul turquí con vueltos de los faldones amarillos o rojos SEGÚN regimiento, pantalón blanco abotonado en media Pierna, polainas negras y bicornio negro con plumín verde. Se rescatan las divisas para cada regimiento que se lución en cuellos, solapas, bocamangas. Se cada Vez más Frecuente el uso de gambetos y ponchos de color marrón”.

En el caso del Regimiento de Tarragona el cuello y la bocamanga será de color amarillo y la solapa será del mismo color azul turquí que la casaca y en un bordón amarillo a su alrededor. Los botones serán dorados y llevarán grabados el nombre de Tarragona.

Este uniforme no será llevado hasta bien entrado el año 1809.

Regimiento de Infantería ligera de Voluntarios de Tarragona (1805)

ORGANIZACIÓN

En 1792 se crearon 2 cuerpos de Infantería Ligera, uno por Aragón y el otro para Cataluña. Al año siguiente recibieron su Reglamento: el de Aragón tenía un solo Batallón con 6 compañeras y el de Cataluña serían 2 Regimientos organizados en 2 Batallones de 6 compañeras cada uno.

El 3 de junio de 1792 un nuevo Reglamento reorganiza el Infantería Ligera pasando a organizarse en Batallones de 4 compañeras con un total de 801 plazas. Este reglamento crea 2 nuevos Batallones, Girona y el nuestro, el de Tarragona.

El Reglamento de 26 de agosto de 1802 establece que la Infantería Ligera se compondrá de 12 Batallones, 10 existentes más dos nuevos. En esta época, al igual que el resto de los otros batallones, el Batallón de Tarragona cuenta con 6 compañeras, cada una de las cuales cuenta con un capitán, un capitán segundo, dos tenientes, dos Subtenientes, un sargento mayor, cinco sargentos, ocho cabos primeros, ocho cabos, tres tambores y 105 (en tiempo de paz) o 175 (en tiempo de guerra) soldados. Cada uno de los Batallones tenía un Estado Mayor de tres oficiales de campo, un estandarte, un capellán, un médico, un tambor mayor y un maestro armero.

En el Reglamento de 1808 se denominan Batallones de Infantería Ligera, organizados en Plana Mayor y 6 compañeras con 41 Oficiales y 780 de Tropa en tiempos de paz y 1200 en guerra.

BANDERAS

El regimiento tenía como banderas el modelo de 1760, confirmado por las RO de 1768, idénticas a la de los regimiento de Infantería de Línea. Todas eran de tafetán blanco de 147 x 147 cm. y sus dibujos realizados con piezas de tafetán de diferentes colores recortados y cosidos en los agujeros previamente realizados en la tela de fondo, de manera que las figuras quedaran visibles por las dos caras y siempre invertidas en el reverso. Todos los contornos estaban ribeteados de cordoncillo negro y los pequeños detalles como las picas, uñas, ojos,… eran bordados.

Las astas medían 02:37 m. entre el “regatón y la moharra“.

Por el reglamento de las R.O. de 1802 y como los Regimientos de ligeros sólo tenían un único batallón, pasan a tener una sola bandera, la Coronela, retirándose la Batallona.

La Bandera Coronela consta de escudo central con las armas reales de Carlos III y en cada uno de sus ingles las armas del Regimiento, en forma de escudo con las cuatro barras onduladas de Tarragona. La Bandera Batallona o de Ordenanza consta del aspa roja de Borgoña, y figuran en sus cuatro ingles los escudetes con las armas regimentales.