Joaquim Fàbregas Caputo, Capitán de las Milicias Urbanas de Tarragona en 1811

Uno de los personajes civiles de más relieve en el episodio del sitio de Tarragona de 1811, fue Joaquim Fàbregas Caputo, descendiente de una familia burguesa local, nacido en Tarragona el 2 de noviembre de 1778.

Los Caputo eran originarios de Italia, pero ya se hallan en Tarragona en la segunda mitad del siglo XVIII, cuando el negociante Francesc Caputo Gallo ejercía de alguacil (1731-1739.

Nuestro personaje era hijo del notario Ramón Fábregas Seguí, prior del Colegio de Escribanos públicos, y de M. Francesca Caputo Morera (hija a su vez de Francesc Caputo Sostras, notario, y de Teresa Morera), y tenía por hermanos: Antoni, Sebastiana y Vicenç Fàbregas Caputo.

Cuando se sucedieron los principales hechos políticos de la guerra de la Independencia, Fàbregas Caputo se declaró en desacuerdo con las autoridades locales, a las que consideró afrancesadas. Él y su padre impulsaron un recurso ante la Junta Superior el primer día de agosto de 1808, y encabezaron la fracasada insurrección que proclamó a Fernando VII.

Junto con el padre se presentó voluntario a las Milicias Urbanas creadas el 18 de junio de 1810. El prestigio cultural, la valentía y el espíritu de servicio que demostró, le hicieron ascender rápidamente a subteniente, el último día de aquél año, y a teniente ayudante el 6 de abril siguiente (1811). Se le confiaron diversos cometidos de responsabilidad, como auxiliar a las tropas regulares con batidas y vigilancias urbanas, la comunicación de mensajes de enlace o la organización de guerrillas.

Durante los dos meses de asedio napoleónico, Fàbregas Caputo y sus hombres tuvieron encomendada la defensa de Portalet. Entonces había ya ascendido de teniente a capitán graduado de las Milicias Urbanas.

El día del asalto final, aquél fatídico 28 de junio de 1811, las tropas del mariscal Suchet penetraron en la plaza por el baluarte de San Pablo y rápidamente se diseminaron por doquier dirigiéndose hacia la Rambla Vieja. Fàbregas defendió su puesto denodadamente, batiendo un buen número de atacantes, y cuando la situación se hizo insostenible, no dudó en replegarse y ordenar a sus hombres la lucha cuerpo a cuerpo, a la desesperada, una lucha que continuó por la plaza de la Fuente y por la bajada de Misericordia. A la altura de la calle Mayor, un soldado francés le cayó encima, pero Fàbregas lo mató con su sable, así como también abatió a otro enemigo que le atacaba por la espalda. En el llano de la catedral, recibió cinco heridas, las más graves en el pecho y la cabeza, hasta que fue reducido y capturado por los napoleónicos, que le condujeron al cuartel de Constantí.

Los franceses hicieron pocas excepciones con la orden de pasar por las armas a todos los defensores, y tan solo capturaron a los oficiales de alta graduación. Según una relación publicada por J.SALVAT Y BOVÉ, estos afortunados fueron únicamente 16 militares, de los cuales Fàbregas, residente en el Cós del Bou núm. 12, era uno de los principales mandos, solo por detrás del capitán primero Josep M. de Cadenas y del teniente coronel graduado Marià de Guardiola de Borràs.

 Una vez curado de las heridas, fue conducido a Francia y recluido en los castillos de Grijon, Saint François d’Ayxé, y en la ciudadela de Montpellier. De allí intentó una fuga, cosa por la cual fue trasladado al castillo de Jou, donde permaneció duramente encadenado por tiempo de cinco meses.

Finalmente, consiguió escapar, y volver a Tarragona. En 1817 fue nombrado notario causídico, continuando la tarea del padre en la escribanía pública del Real Colegio de la Ciudad; fue distinguido con la placa de fidelidad de las Milicias Urbanas. Cabe indicar que según apuntaba A.ALEGRET, y de acuerdo con la reproducción del dibujante Salvador Alarma Tastàs, el uniforme de las Milicias Urbanas de Tarragona consistía en una casaca corta en azul aturquesado; sobre el pecho una pasamanería semicircular en verde y en tiras pequeñas, con botonadura dorada; armilla blanca cerrada por la parte inferior y cuello alto donde figuraba un distintivo, delante de la papada; los hombros también eran alzados, con un ribete verde y el indicativo de graduación.

Políticamente, Joaquim Fàbregas destacó por su prestigio como defensor de la ciudad, y su lealtad a la Monarquía. Durante el Trienio Liberal fue comandante de la Milicia tarraconense.

En 1854, y durante unos pocos meses (entre agosto y octubre) fue designado alcalde de la ciudad por la Junta Revolucionaria formada a raíz del pronunciamiento del general O’Donnell y el levantamiento progresista, y puso en orden las resoluciones municipales más urgentes. Entre estas estuvo la de derribar las murallas y baluartes para abrir paso a la Rambla Nueva, iniciando las obras por el portal de San Juan. También destinó caudales a las zonas más afectadas del Casco Antiguo, limpieza de escombros y reconstrucción de todo lo destruido por la artillería francesa. Reorganizó la Milicia Nacional y estableció un cordón sanitario para salvaguardar la ciudad de la epidemia de cólera Joaquim Fàbregas Caputo falleció en Tarragona en el año 1857. Dejó escrita una Relación de oficiales de la Milicia Urbana durante el sitio.

Jordi Morant i Clanxet

 

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