Los juegos populares durante el reinado de Carlos IV y Fernando VII


Muchos de los orígenes de los juegos que nos han llegado hasta la actualidad se pierden en la historia. El país del cambio de siglo seguía las tradiciones heredadas y plasmaba en las obras de los más ilustres artistas, la gran importancia que tenían los juegos populares en la cultura del momento. Algunos de los más representados y a su vez jugados eran:

1. Juegos infantiles y juveniles.

Gómez y cols. (1992) considera que juegos y canciones infantiles son prácticamente inseparables y, aunque es cierto que en la actualidad hay muchos juegos donde el movimiento es el máximo protagonista (juegos deportivos), debemos aceptar, por otro lado, que también hay juegos en los que la canción es tan importante como el movimiento que los acompaña, sobre todo en las edades más tempranas y en fiestas populares y tradicionales. La mayor parte del cancionero infantil, incluye nanas, canciones de escuela, de felicitación, para hacer enfadar, etc., y en este sentido, hemos rescatado en la pintura de Goya para este apartado, las canciones que, evidentemente, se entonaban durante las actividades lúdicas y recreativas o juegos y que a continuación detallamos.

Juego del Paso (1781)

 

 El columpio

 

El columpio (1787)

El juego era practicado sobre todo en salidas festivas al campo y se realizaba atando una soga a una rama muy fuerte de un árbol donde un compañero/a se sienta y el otro le impulsa al ritmo de canciones como la siguiente:

“1,2,3,4,5,6,…10, que se salga la niña del mecedero, si no se quiere salir que le den que le den con el cabo de una sartén”.

 

El Balancín

 

El balancín (1780)

 

Este juego radica en balancearse dos o más niños en un tronco de árbol, apoyado por su centro de equilibrio sobre unas piedras. En los extremos del tronco se sientan los participantes contrarrestando el peso, quienes disfrutan con el rítmico subir y bajar. El uso cotidiano del columpio proviene de la Grecia antigua, y aunque era un elemento diseñado en principio para las niñas, según Plutarco también lo utilizaban los niños y viejos para mantener su condición física.

2.  Juegos de corro.

Son juegos de habilidad en los que se precisa destreza, pericia, maña, ingenio, etc. y relaciones afectivas. La competición es un elemento añadido como objetivo de vencer al grupo contrario o superar alguna dificultad. La mayoría de las clasificaciones del cancionero popular enmarcan las que acompañan a este tipo de juegos dentro de las canciones de correndero, corro, rueda etc., donde niños y adolescentes entonaban cánticos al atardecer. Entre ellos hemos seleccionado la gallinita ciega y el pelele.

 

La gallina ciega

En las plazas de algunos pueblos, este juego suele seguir practicándose. Es una variación del grupo “la gallinita ciega” en el que a uno se le vendan los ojos y se le hace dar varias vueltas sobre su eje longitudinal para que pierda la orientación, momento en el que deberá capturar a un compañero y adivinar quién es. El cuadro de la gallina ciega, de Goya, también recibe el nombre del “cucharón” debido al artilugio (cuchara de madera) empleado por el individuo que se encuentra en el centro del círculo.

La gallinita ciega (1788)

 

En este juego los participantes se unen de las manos formando un círculo y van dando vueltas y realizando diferentes movimientos al compás de distintas canciones, entre las que podemos señalar, como más conocidas:

 “El patio de mi casa es particular, cuando llueve se moja como los demás…”.

“El corro de la patata…”

 

El pelele

Constituye un tema gracioso, donde cuatro mozas mantean a un pelele en la pradera del Manzanares. En el rostro de algunas de ellas se observa la maligna satisfacción con que elevan al aire una figura ridícula vestida de hombre. Parece como si quisieran venganza burlándose del sexo “fuerte”. Hoy esta diversión popular ha ido cayendo paulatinamente en desuso, aunque no por ello deja de verse esporádicamente en comunidades juveniles que sustituyen al muñeco por un compañero al que mantean entre las risas y cancioncillas de los participantes.

 

 

El pelele (1791)

 Ya en los siglos XVIII y XIX los juegos populares aparecen representados en las “Aleluyas“, género literario popular en el que podemos encontrar por primera vez una sección estrictamente infantil con lectura e imágenes para niños. Generalmente el autor del texto y el dibujante de las aleluyas son desconocidos.
En la Sección de Bellas Artes de la Biblioteca Nacional de Madrid se conserva la colección de viñetas de Aleluyas “Juegos de la infancia” del siglo XIX.

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