Jaume Creus i Martí (1819-1825)

EL ARZOBISPO REALISTA DE TARRAGONA

El Arzobispo Jaume Creus nació en una familia humilde en Mataró en 1760.
Convencido partidario del absolutismo, cursó estudios en Barcelona y Mallorca, tras los cuales se doctoró en Teología por la Universidad de Cervera. Tras finalizar sus estudios entró como profesor de Teología en el Seminario de Barcelona, ​​además de ejercer como capellán de la iglesia de la Granja, hasta que obtuvo, mediante oposición, la plaza de canónigo doctoral de la Seu d’Urgell, donde permaneció hasta la invasión de las tropas napoleónicas, en el año 1808.

Después de tomar partido contra los franceses, Jaume Creus fue nombrado presidente de la Junta Superior de Cataluña, puesto en el que fue distinguido con el título de Caballero de la Cruz Catalana de Sant Jordi, precisamente por su labor política y organizativa. Como representante de Cataluña, Jaume Creus intervino activamente en la celebración de las Cortes de Cádiz y en la posterior redacción de la Constitución del año 1812 siempre a favor de las posturas reaccionarias y contrarias al liberalismo y contra cualquier intento de reforma, en particular la referente al sistema tributario que pretendía hacer pagar en proporción a la riqueza.

Su postura intransigente y defensora de los privilegios de la aristocracia, unida al regreso de la monarquía absolutista, fue debidamente recompensada con el obispado de Menorca en el año 1815, después de la vuelta al trono del Rey Fernando VII.

El año 1819 fue llamado Arzobispo de Tarragona, pero debido a la agitación política y el estallido liberal de aquel tiempo no poder tomar posesión. Durante todo el período liberal, su defensa de las posturas reaccionarias le llevó a integrarse en las filas realistas ya formar, junto con el Barón de Eroles y el Marqués de Mataflorida, la Regencia de Urgel, el año 1822 , formada como punto de apoyo y preparación del anunciado retorno de la monarquía absolutista de Fernando VII. Una vez restaurado el régimen absolutista, Jaume Creus pasó a ocupar, definitivamente, su cargo de arzobispo de Tarragona el 18 de abril de 1824, donde ejerció el cargo de Presidente de la Junta de Fe (la Inquisición restaurada) de esta archidiócesis.

Fue miembro del Consejo de su majestad y en enero de 1825 publicó una pastoral de despedida a los diocesanos de Menorca.

Moría el 17 de septiembre de 1825 a causa de una grave enfermedad que le sorprendió en Valls. Tiene su sepultura bajo el pavimento de la capilla del Baptisterio, en la Catedral de Tarragona.

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