Augusto Ferrer-Dalmau y el Sitio de Tarragona de 1811

Tarragona está de enhorabuena. Después de muchos años, por fin un pintor se atreve a pintar un cuadro basado en el Sitio de Tarragona de 1811.

Desgraciadamente pocos artistas, exceptuando el celebérrimo  José Cusachs y el no menos importante José Vázquez i Bardina, han prestado atención a los hechos acaecidos durante los 56 días que duró el Sitio de Tarragona. Afortunadamente nuestro desconocido Sitio está, por diferentes caminos y circunstancias, recuperando  en pocos meses el tiempo perdido y saliendo a la luz como es de merecer.

Gracias a nuestro gran amigo y colaborador en el Projecte Tarragona 1800 Francesc Pintado, uno de los más importantes especialistas y coleccionistas de armas napoleónicas de Europa, Tarragona tendrá el primer cuadro realizado por el internacional pintor barcelonés, Ferrer Dalmau.

Aún siendo un encargo personal del propio Pintado, creo que también será un poquito de todos los tarraconenses amantes de nuestra ciudad.

Si queréis tener más información sobre este cuadro, de unas medidas más que considerables 100 x 80 cm., y ver más fotografías de él, no dudéis en iros a nuestros links y teclear http:// guerrasnapoleonicas.blogspot.com.

Por nuestra parte no nos queda más que felicitar a Francesc por su “capricho” envidiable y mostraros unas imágenes del cuadro en proceso de realización.

Las fuerzas militares francesas durante el Asedio de Tarragona de 1811

EL EJÉRCITO SITIADOR

La formalización del Sitio de Tarragona no fue una empresa fácil por el General Suchet.Aunque estando el jefe del ejército de Aragón con 40.00 hombres armados, el general se tomaba muy en serio la toma de una plaza que según decía él mismo a su hermano en una carta escrita a primeros de abril “considero difícil de conquistarla, por tratarse de una plaza con un vasto campo atrincherado, formada por un triple recinto fortificado y apoyada, desde el mar, por la flota inglesa “.

Pero a la vez su dificultad aumentaba al tenerse que enfrentar en un vasto territorio dominado por un ejército enemigo de más de 25.000 hombres y 1.500 caballos, que lo miraba de rodear. La primera acción que tuvo que hacer fue la de distribuir parte de sus fuerzas para mantener tranquilo el sector de Aragón así como la de proteger las rutas por donde circulaban sus convoyes de abastecimiento. Una vez todo ello controlado, clave del éxito militar de Suchet, quedaba el camino abierto hacia Tarragona.

Sus tropas procedían la mayor parte del 7 º. ejército y estaba formada por regimientos franceses e italianos. Las podemos clasificar en:

INFANTERÍA DE LÍNEA

– REG. 7 º. Luchó en la península en Girona, Valencia, Castalla y Tarragona, para acabar en la Batalla de Leipzig. Se resentía tras dos años de lucha en Cataluña.

– REG. 14 º. Veteranos de Austerlitz y Jena lucharon en el asedio de Zaragoza antes de Tarragona.

– REG. 16 º. Habiendo luchado como tropa embarcada en la batalla naval de Trafalgar, con la combinada Franco-Española, y distinguido a Wagram, luchó en territorio catalán en el sitios de Girona y Tarragona. Tenía instrucción suficiente y estaba bien armado y equipado.

– REG. 42 º. Tras la Batalla de Wagram fue enviada al Principado donde luchó en Girona y Tarragona. Regimiento valeroso estaba un poco destartalado después de dos años de duras luchas en Cataluña.

– REG. 116. En la península luchó en Zaragoza, Tarragona, Valencia y Castalla.

– REG. 117. Sirvieron junto con el reg.116 en las mismas poblaciones.

– REG. 1 º. POLACA DEL VÍSTULA. La Legión Vístula, un cuerpo polaco al servicio del Emperador Napoleón, participó en los sitio de Zaragoza y Tarragona durante su estancia en la península.

– REG. 4 º. ITALIANO. Luchó en Valls en 1809 para luego está durante el asedio de Tarragona, con la Brigada del General Palombini. Participó en la Batalla de Sagunto con la División italiana del General Palombini.

– REG. 5 º. ITALIANO. Participó durante el Asedio de Tarragona con la Brigada del Coronel Balathier.

– REG. 6 º. ITALIANO. Luchó en Valls en 1809 con la División Pino y después participó en el Sitio de Tarragona con la Brigada del Coronel Balathier.

INFANTERÍA LIGERA

– REG. 1 º. Luchó en la península en los sitios de Girona y Tarragona y en la batalla de Castalla donde fue derrotado Suchet. También estaban sus fuerzas y su indumentaria fuerza destartaladas tras dos años en el Principado.

– REG. 5 º. Luchó en la península en Zaragoza, Tarragona, y Nivelle y Nive, en el país vasco.

– REG. 2º ITALIANO. Tras luchó durante el asedio de Tortosa fue transferido al ejército de Aragón, donde tomó parte en el Sitio de Tarragona. Más tarde participó en la Batalla de Sagunto y en la captura de Valencia.

CABALLERÍA

-REG. 4 º. HÚSARES. Después de haber participado, entre otras, en las famosas batallas europeas de Austerlitz y Jena fue trasladado a la península donde participó en las acciones militares de Alcañiz, Belchite, Estella, Chiclana, Tarragona, Sagunto, Yecla y en el Paso del Ordal.

-REG. 24º. DRAGONES. De 1808 a 1813 tomó parte en las acciones peninsulares de Roses, Cardedeu, Molins del Rey, Valls, Santa Coloma, Tarragona, Villareal, Sagunto, Castalla y el Paso del Ordal.

-REG.  13º.CORACEROS. Tomó parte en la península en las acciones de Tudela, el cerco de Zaragoza, Villareal, el asedio de Lérida, Margalef, el Sitio de Tarragona, Sagunto, Castalla y el Paso del Ordal.

-REG. DRAGONES DE NAPOLEÓN ITALIANOS. Sirvieron desde 1808 a 1813 principalmente en Cataluña y Valencia. Fueron 2 escuadrones de este 2 º. regimiento los que tomaron parte en el asedio de Tarragona.

ARTILLERÍA-ENGENIERS – ENFERMERÍA Y EQUIPAJES

Elías Torres Claravalls

El equipo humano del PROJECTE TARRAGONA 1800: JOSE LUÍS HERNÁNDEZ

José Luís Hernández se ha vinculado a la asociación Projecte Tarragona 1800 desde sus inicios. En su calidad de escritor, destaca de este período, y en especial de la Guerra del Francés, en propias palabras, el coraje, la decisión y la persistencia de la población tarraconense que decidió quedarse a defender sus casas y sus familias. Lo hicieron “a pesar de que sabían que su destino estaba sellado de antemano”, ha manifestado. 

¿Qué le ha motivado hacerse socio de la asociación Projecte Tarragona 1800?

El estar involucrado en un proyecto divulgativo que dará a conocer aún más la historia de nuestra ciudad dentro y fuera de nuestras fronteras. La historia más allá de la época romana, pues más allá de la grandiosidad que, es evidente que tuvo, y que todos conocemos, creo también que es importante dar a conocer también las vicisitudes por las que pasó y los héroes que se vieron implicados en los hechos anteriores, durante y posteriores al cerco al que estuvo sometida la ciudad, y los esfuerzos que los supervivientes hicieron para salir adelante en aquellos momentos tan duros.

¿Cómo valora la creación de una entidad que tiene como primer objetivo dar a conocer la ciudadanía de Tarragona y de su Corregimiento en un período de la historia, a caballo de dos siglos, el S.XVIII y el S.XIX, e  inmersa de lleno en la Guerra del Francés?

Importantísima para dar a conocer que, al igual que otras ciudades que han pasado a la historia de la Guerra del Francés, como la nuestra, también merecen su hueco en ella. Ciudades como Zaragoza y Madrid tienen su reconocimiento y su lugar en los libros, ¿Por qué no Tarragona? Con la creación de esta entidad y el trabajo de todos sus integrantes podemos subsanar y colocar a nuestra ciudad donde se merece por méritos propios. No tan sólo el sitio y la batalla final en las escaleras de la Catedral, que es lo que nos ha llegado a través de la literatura, si no el esfuerzo al que se vio sometida la población para resurgir de las cenizas y levantarse de nuevo.

¿Considera que los tarraconenses conocen en profundidad el antes, el durante y el después del episodio bélico que sufrió la ciudad en 1811?

Yo puedo hablar por mí. Y sinceramente he de contestar que no. Evidentemente conocía por encima los hechos acontecidos, pero el profundizar y descubrirlos me ha apasionado hasta el punto de querer involucrarme en este proyecto para aportar mi granito de arena.

Como socio colaborador de Projecte de Tarragona 1800, ¿qué puede aportar usted a la entidad?

Recrear los episodios acontecidos desde un punto de vista histórico, creando personajes que enganchen a los lectores y con los que puedan sentirse identificados en sus avatares a lo largo de toda la aventura que iniciare con ellos.

¿Tiene algún proyecto para realizar en el futuro?

Finalizar un libro que tengo en la recta final, intentar editarlo, junto a otro que ya tengo acabado y que forma parte de una trilogía, y ponerme a investigar para empezar el mencionado anteriormente.

¿Qué le llama más la atención de los sucesos acaecidos con ocasión de la invasión del ejército de Napoleón?

El coraje, la decisión y la persistencia de la población que decidió quedarse a defender sus casas y sus familias a pesar de que sabían que su destino estaba sellado de antemano.

¿Cree que la Guerra del Francés marcó un antes y un después en la trayectoria histórica de Tarragona?

Tarragona es un ejemplo a seguir de cómo un pueblo abatido y destruido consiguió salir adelante sin darse por vencido en ningún momento. Entre todos volvieron a levantar sus casas, sus familias, sus negocios. Como he dicho al principio, Tarragona no sale en los libros de historia como la ciudad que fue arrasada por las fuerzas napoleónicas para dar un ejemplo a toda España. Este proyecto conseguirá que esto se remedie y que el antes, el durante y el después de Tarragona ocupe su lugar en la historia, tal y como se merece.

 

 

Carles Gosálbez

Los Coraceros españoles (2 ª. Parte)

Aceite de José Ferre Clauzel
En el arte militar español los coraceros estuvieron siempre en el punto de vista de importantes pintores, especialmente durante el siglo XIX. En la actualidad aún son objeto de ser pintados o reproducidos por prestigiosas pintores y modelistas de reconocido valor nacional e internacional. Su vistosidad tanto por los colores del uniforme como para el significado que tuvieron para nuestra caballería los hacen únicos y singulares.
Valgan estos ejemplos como una pequeña muestra de esta realidad.
Miniatura de Mario Armando Ocaña Carreño
 

Detalle miniatura de Mario Armando Ocaña Carreño
 
Colección de la Editorial El Prado
 
Aceites de Ferré Dalmau

Antonio Fernando de Echánove y Zaldívar. El Arzobispo perseguido

En la Capilla de la Virgen del Claustro está enterrado, D. Antonio Fernando de Echánove y Zaldívar, que fue arzobispo de la ciudad de Tarragona desde el año 1825 hasta el 1854. Es pues el último arzobispo del período que Proyecto Tarragona 1800 quiere dar a conocer.

Nació en Otxandiano, el 28 de mayo de 1768. Hijo de Antonio de Echánove, de la anteiglesia de Mañaria (Vizcaya) y de Engracia Zaldívar, de Otxandiano (Vizcaya).
Estudió jurisprudencia en la universidad de Oñate, donde ocupó el cargo de rector. Fue ordenado sacerdote en 1792 y después de diferentes oposiciones a cátedras y prebendas, restó de maestro de escuela en la Sede de Santiago. Dejó esta dignidad por ser abad de La Granja, el 29 de junio de 1818. Fue preconizado en Roma con el título de obispo de leucosis el 2 de octubre del mismo año y consagrado la iglesia de San Antonio del Prado, de Madrid, el día 10 de enero siguiente. En aquella abadía estuvo hasta que, el 26 de octubre de 1825, el rey lo presentó por la Metropolitana de Tarragona. Fue preconizado en Roma el 13 de marzo de 1825.

A la muerte de Fernando VII, nuestro arzobispo fue víctima de todo tipo de persecuciones, que culminaron en 1835, con ocasión de la quema de conventos, con el asalto y saqueo de su palacio. Amenazado de muerte, y sin encontrar en las autoridades locales la protección debida, marchó a Maó en una corbeta inglesa. Allí tampoco encontró la tranquilidad y protección que necesitaba, y se refugió en un buque francés que lo llevó a Tolon. De allí pasó a Niza y más tarde en Roma, donde vivió con toda austeridad en la casa misión de Montecitorio.

Retornó a su archidiócesis en 1845, con el encargo también de las de Girona y Tortosa. Fue prelado doméstico de Su Santidad, Gran Cruz de Carlos III y senador del Reino.

Murió el 15 de noviembre de 1854, a los 86 años.

Sepultura del arzobispo en la capilla de la Virgen del Claustro

El nuevo uniforme del Regimiento de infantería ligera “Voluntarios de Tarragona”(1805)

Antiguo uniforme de 1800

En el Estado militar de 1805 se aprueba un nuevo reglamento cambiando en su totalidad el modelo anterior. Su uniforme será: “guerrera o casaca de color azul turquí con vueltos de los faldones Amarillos o rojos SEGÚN regimiento, pantalón blanco abotonado a media Pierna, polainas negras y bicornio negro con plumín verde. Se rescatan las divisas para cada regimiento que se lución en cuellos, solapas, bocamangas. Se cada Vez más Frecuente el uso de gambetos y ponchos de color marrón “.

En el caso del Regimiento de Tarragona el cuello y la bocamanga será de color amarillo y la solapa será del mismo color azul turquí que la casaca y en un bordón amarillo a su alrededor. El botones serán dorados y llevarán grabados el nombre de Tarragona.

Este uniforme no será llevado hasta bien entrado el año 1809.

A continuación os mostramos algunos dibujos basados en dibujos publicados en la desaparecida revista Risto. A disfrutarlos.

El Trienio Liberal: Fernando VII jura la Constitución de Cádiz

Coronel Rafael del Riego

Como consecuencia de la represión contra los liberales y, especialmente, por la existencia de un importante núcleo liberal en el seno del ejército español, además de la ineficacia mostrada por los sucesivos ministros de Fernando VII ante la crisis económica y de Hacienda que sufría el país, el 1 de enero de 1820 el coronel Rafael del Riego, jefe de las fuerzas que debían sofocar las sublevaciones americanas y constitucionalista convencido, se levantó a Cabezas de San Juan en un pronunciamiento contra Fernando VII y recorrió Andalucía proclamando la Constitución de 1812.

La rebelión de las tropas fue el resultado de la suma de factores provocados por la crisis del país y el fracaso del Estado absolutista, pero el propio Riego pensaba que la sublevación había fracasado cuando sólo le quedaban unos 50 hombres desmoralizados y cansados después de su recorrido por Andalucía proclamando la Constitución y disolvió la partida. Sin que él lo supiera, esta vez el pronunciamiento había tenido respuesta y La Coruña, Murcia, Zaragoza, Tarragona, Pamplona, Barcelona y Cádiz fueron sumando a la insurrección. Finalmente, en Madrid estallaron una serie de disturbios en las calles que precipitó el éxito del pronunciamiento.

Balcón desde el que el coronel Riego dirigió su discurso el 4 de octubre de 1820

 

La pasividad del ejército, la acción de los liberales en las principales ciudades españolas y la neutralidad de los campesinos obligaron Fernando VII a aceptar la Constitución el 10 de marzo. El triunfo del pronunciamiento supuso la aplicación de la Constitución de Cádiz, lo que conllevó la formación de un nuevo gobierno que proclamó una amnistía que permitió el retorno de los liberales y la convocatoria de Cortes. La constitución había sido impuesta al monarca en un ejercicio de soberanía nacional y el régimen liberal se había impuesto sin mucha violencia, lo que supondría un modelo revolucionario para el resto de Europa.

Manifiesto Regio de Ferran VII (10 de març de 1820)

 

“Cuando vuestros heroicos esfuerzos lograron poner término al cautiverio en que me retuvo la mas inaudita perfidia, todo cuanto vi y escuché, apenas pisé el suelo patrio, se reunió para persuadirme que la Nación deseaba ver resucitada su anterior forma de Gobierno; y esta persuasión me debió decidir á conformarme con lo que parecía ser el voto casi general de un pueblo magnánimo que, triunfador del enemigo extranjero, temía los males aun más horribles de la intestina discordia.

No se me ocultaba sin embargo que el progreso rápido de la civilización europea, la difusión universal de luces hasta entre las clases menos elevadas, la más frecuente comunicación entre los diferentes países del globo, los asombrosos acaecimientos reservados á la generación actual, habían suscitado ideas y deseos desconocidos á nuestros mayores, resultando nuevas é imperiosas necesidades; ni tampoco dejaba de conocer que era indispensable amoldar á tales elementos las instituciones políticas, á fin de obtener aquella conveniente armonía entre los hombres y las leyes, en que estriba la estabilidad y el reposo de las sociedades.

Pero mientras Yo meditaba maduramente con la solicitud propia de mi paternal corazón las variaciones de nuestro régimen fundamental, que parecían mas adaptables al carácter nacional y al estado presente de las diversas porciones de la Monarquía española, así como más análogas á la organización de los pueblos ilustrados, me habéis hecho entender vuestro anhelo de que se restableciese aquella Constitución que entre el estruendo de armas hostiles fue promulgada en Cádiz el año de 1812, al propio tiempo que con asombro del mundo combatíais por la libertad de la patria. He oído vuestros votos, y cual tierno Padre he condescendido á lo que mis hijos reputan conducente á su felicidad. He jurado esa Constitución, por la cual suspirabais, y seré siempre su más firme apoyo. Ya he tomado las medidas oportunas para la pronta convocación de las Cortes. En ellas, reunido á vuestros Representantes, me gozaré de concurrir á la grande obra de la prosperidad nacional.

Españoles: vuestra gloria es la única que mi corazón ambiciona. Mi alma no apetece sino veros en torno de mi Trono unidos, pacíficos y dichosos. Confiad, pues, en vuestro Rey, que os habla con la efusión sincera que le inspiran las circunstancias en que os halláis, y el sentimiento íntimo de los altos deberes que le impuso la Providencia. Vuestra ventura desde hoy en adelante dependerá en gran parte de vosotros mismos. Guardaos de dejaros seducir por falaces apariencias de un bien ideal, que frecuentemente impiden alcanzar el bien efectivo. Evitad la exaltación de pasiones, que suele transformar en enemigos á los que solo deben ser hermanos, acordes en afectos como lo son en religión, idioma y costumbres. Repeled las pérfidas insinuaciones, halagüeñamente disfrazadas, de vuestros émulos. Marchemos francamente, y yo el primero, por la senda constitucional; y mostrando á la Europa un modelo de sabiduría, orden y perfecta moderación en una crisis que en otras naciones ha sido acompañada de lágrimas y desgracias, hagamos admirar y reverenciar el nombre Español, al mismo tiempo que labramos para siglos nuestra felicidad y nuestra gloria.”

El Regimiento de Infantería ligera “Voluntarios de Tarragona” en la Gran Guerra (1793-1795) 1ªParte

Saint-Laurent-de-Cerdans en la actualidad

 

El Regimiento de “Voluntarios de Tarragona”, durante la Gran Guerra contra Francia, jugó un importante papel militar en los diferentes combates con los que se enfrentó. Su gran coraje y firmeza ante el enemigo le mereció su reconocimiento y admiración tanto en un bando como en el otro.

Esta serie de artículos están destinados a dar a conocer algunas de las acciones en las que tan glorioso regimiento participó y dio fama y nombre a Tarragona.

 

Ocupación de San Lorenzo de Cerdá (17 de abril de 1793)

Antecedentes

El día de Jueves Santo del año 1793 los habitantes de la pequeña aldea de montaña del alto valle del Tech llamada San Lorenzo de Cerdá sacaron en procesión las imágenes habituales del pueblo. Enterado de sus intenciones, el comisionado de la Convención de la Republica se opuso a la procesión enérgicamente, manifestando que “ya había pasado la época de tales mojigangas”. No obstante, la procesión se llevó a efecto y, a su paso delante del comisionado, éste comenzó a insultar con palabras soeces la imagen de la Virgen. Los habitantes del pueblo reacccionaron con indignación y arremetieron contra el comisionado, que se vio obligado a huir y refugiarse en Perpignan.

El Directorio del Departamento envió 300 hombres para castigar a los habitantes de San Lorenzo por tamaño desacato a la autoridad de un representante de la Convención. Pero el pueblo se mantuvo firme en sus convicciones de tal forma que la Convención instruyó un proceso criminal contra ellos y condenó a la guillotina a un tercio de la población, al presidio a un segundo tercio y a la confiscación de sus bienes al tercio restante. Para la ejecución de la sentencia salieron de Perpignan dos verdugos escoltados por un batallón.

Ese era el ánimo de los habitantes de San Lorenzo cuando el 10 de abril se presentaron en Figueras los tres principales habitantes de la localidad, llamados Noel, Costa y García, para ofrecer al general Ricardos la entrada libre de las tropas españolas a sus montañas. El general Ricardos aceptó de inmediato la oferta. Militarmente, se le ofrecía la posibilidad de pasar los Pirineos con sus tropas y artillería por el Coll de Portell, dejando sin efecto la amenaza que suponía el fuerte de Bellegarde, que bloqueaba el paso del Coll de Le Perthus desde La Junquera. Políticamente, si no aceptaba la proposición corría el riesgo de que se enfriasen los ánimos colaboracionistas de los adictos a España dentro del valle del rio Tech. Por todo ello, el general Ricardos decidió el comienzo de las operaciones sin esperar la orden de Madrid.

Preparativos para la invasión

El 16 de abril ordenó que las tropas de invasión se concentrasen por la noche en el pueblo de Massanet con cuatro días de pan, seis cargas de útiles, tres ingenieros y un repuesto de cartuchos. También ordenó que en Massanet hubiese queso y vino para dar a la tropa, y que la salida de Massanet hacia la frontera se realizase a la una de la madrugada del 17 de abril.

Massanet era la última población española antes de la frontera. Éste punto había sido el lugar habitual de concentración de las tropas españolas durante las guerras entre ambos países durante el reinado de Luis XIV, y de este lugar partieron las tropas de invasión en 1674.

La fuerza de invasión ascendía a unos 3.500 hombres y se puso bajo el mando del Mariscal de Campo D. Juan Escofet, cuyo segundo fue el brigadier D. Joaquín Palafox. Las unidades de esta fuerza fueron las siguientes:

  • Cuatro compañías de granaderos del Regimiento de Guardias Españolas.
  • Cuatro piquetes del Regimiento de Guardias Españolas.
  • La compañía de granaderos del Regimiento de Infantería de Línea de Burgos.
  • La compañía de granaderos del Regimiento de Infantería de Línea de Mallorca.
  • El Regimiento de Infantería de Línea de Valencia, con sus dos batallones y su compañía de granaderos.
  • El Regimiento de Infantería de Línea de Granada, con sus dos batallones y su compañía de granaderos.
  • El 1er. Regimiento de Infantería Ligera de Cataluña, con su único batallón.
  • El Regimiento de Infantería Ligera de Tarragona, con su único batallón.

Fueron divididos en cuatro columnas:

  • una columna al mando del brigadier D. Eugenio Navarro, capitán del Regimiento de Guardias Española, con misión de atacar y ocupar el pueblo de San Lorenzo de Cerdá.
  • una columna al mando del brigadier D. Antonio Cornel, coronel del Regimiento de Infantería de Burgos, con misión de atacar y ocupar el pueblo de Arlés.
  • una columna formada por los regimientos de Valencia, el 1º de Voluntarios de Cataluña y el de Voluntarios de Tarragona, al mando del brigadier D. Francisco Javier Negrete, coronel del Regimiento de Infantería de Valencia, con misión de atacar y ocupar el pueblo de Ceret.
  • una columna de reserva, al mando del Mariscal de Campo Escofet.

 

Voluntarios de Catalunya

 

Pero la concentración de las fuerzas no se ejecutó todo lo bien que el plan requería. Algunos cuerpos se extraviaron y llegaron tarde al Massanet, otros estaban demasiado lejos y tampoco llegaron a su hora, y la provisión de pan para las tropas fue deficiente. Las últimas unidades llegaron a las 03:30 de la mañana del día 17, y la mayoría de las unidades iniciaron la invasión sin pan ni ropas de repuesto. Como puede observarse, la operación se iniciaba de forma algo desorganizada; pero fue el precio que hubo que pagar por haber cambiado el plan original para apoyar y socorrer a los habitantes de San Lorenzo de Cerdá.

En vista de ello el Mariscal de Campo Escofet ordenó la salida de la columna del brigadier Negrete en vanguardia para atacar y ocupar San Lorenzo de Cerdá, mientras él permanecía en Massanet esperando al resto de las unidades. La columna del brigadier Negrete estaba formaba por:

  • 1er. Regimiento de Infantería Ligera de Voluntarios de Cataluña, en vanguardia
  • Regimiento de Infantería Ligera de Voluntarios de Tarragona
  • Regimiento de Infantería de Línea de Valencia (un batallón)

Una vez concentrados todos los cuerpos, las columnas fueron saliendo a continuación. Los pasos de montaña hacia donde se dirigieron las columnas españolas eran los siguientes: Coll de Creu, sobre San Lorenzo de Cerdá; Coll de Faitg, sobre Arles; y Coll de Illas, sobre Ceret. Mientras tanto, nuevas fuerzas iban concentrándose en Massanet para cubrir los fuertes franceses de Prats de Molló y Castillo de los Baños, y para unirse al grueso de la invasión.

Ocupación de San Lorenzo de Cerdá

Al otro lado de la frontera se encontraba el general La Houlière al mando de la defensa. Disponía de un millar de voluntarios de guarnición en Arlés y dos compañías de un batallón de Tarn en San Lorenzo de Cerdá. Esta última fuerza era tan débil que decidió reemplazarla por cinco compañías más fuertes al mando del Teniente Coronel Laterrade, un enérgico jefe del 2º Batallón de Gers.

A primera hora de la mañana del 17 de abril las dos compañías salientes estaban formadas en el pueblo esperando la llegada del relevo, cuando vieron descender por la montaña al 1er Regimiento de Infantería Ligera de Voluntarios de Cataluña, que iba en vanguardia en la columna del brigadier Negrete. Los franceses huyeron presa de pánico en dirección a Arlés, abandonando armas y bagajes. A la salida del pueblo les saludó una nutrida granizada de balas que les causó varias bajas. Soldados españoles les persiguieron estrangulando y matando a los más rezagados. El regimiento tomó 34 prisioneros y sufrió tan solo dos heridos.

A las 10:00 horas de la mañana el teniente coronel Laterrade se presentó ante San Lorenzo al frente de unos 400 hombres, dispuesto a realizar el relevo. Al ver el pueblo ocupado, tomó posiciones en una altura que domina al pueblo desde el noroeste. Frente a los franceses los Voluntarios de Cataluña formaron en orden de batalla. El regimiento había ocupado las alturas dominantes y reforzado la izquierda de su línea con una compañía del Regimiento de Infantería Ligera de Voluntarios de Tarragona, recién llegado a San Lorenzo. Presentaba un total aproximado de 1.000 hombres, a los que se unieron los habitantes de San Lorenzo, armados todos ellos.

El teniente coronel Laterrade comprendió la inutilidad de un ataque y dispuso la retirada de sus tropas a Arlés, que se inició ordenadamente. Pero fueron puestos en fuga desordenada por los Voluntarios de Cataluña, que los hostigaron durante más de una hora causando 4 muertos a los franceses, tomando 8 prisioneros y capturando dos banderas, los equipajes, 66 fusiles y algún sable. El regimiento solo tuvo un muerto.

En esta toma de San Lorenzo de Cerdá se destacaron los siguientes oficiales del 1er. Regimiento de Infantería Ligera de Voluntarios de Cataluña:

  • D. Luis Vives, coronel del regimiento.
  • D. José Calvo, teniente coronel agregado al regimiento.
  • D. Juan Alegre, ayudante.

Finalizada la acción, los habitantes de San Lorenzo de Cerdá recibieron a los españoles con vivas demostraciones de alegría, lanzando gritos de “Viva del Rey”, “Viva España”, “Viva la Religión” y tañendo las campanas de la iglesia.

 

 

LA ARTILLERIA ESPAÑOLA DURANTE EL SITIO DE TARRAGONA 1811

No sabemos con exactitud que uniforme llevaban nuestros artilleros durante el Sitio de Tarragona, en 1811. Durante la Guerra de la Independencia, iniciada en 1808 los uniformes se habían ido degradando y su sustitución, muy escasa por falta de medios, había introducido nuevos elementos no acordes a las ordenanzas militares. La guerra había hecho evolucionar los uniformes aunque muchos de ellos, por falta de medios, seguían usando los antiguos ya muy gastados y pendientes de su renovación.

En noviembre de 1805 se da una nueva Real Orden que modifica el uniforme anteriormente descrito quedando de la siguiente forma:

El nuevo uniforme del artillero será casaca, solapa, chupa y calzón azul turquí, vuelta, cuello doble, forro y vivo encarnados, dos carteras largas en los faldones de la casaca, solapa azul en la chupa, la vuelta de la casaca abierta con portezuela azul, sombrero con galón de oro mosquetero, y botón lleno dado como el que usaba antes el Cuerpo, permitiéndose a la oficialidad, fuera de actos de servicio, el uso de chupa y calzón o pantalón blancos o Mahón.

Los oficiales y demás tropa de las Compañías de Artillería de las Milicias llevan el mismo uniforme con la única diferencia de que el cuello de la casaca será azul.

 

Los uniformes del reglamento de 1810 nos los muestran así:

El uniforme de las tres compañías de artillería de las Milicias Urbanas de Tarragona es aún para nosotros desconocido. Solo sabemos que su uniforme consistía en casaca y sombrero redondo, con pantalón largo azul. Sabemos también que su cuello era blanco, según  un dibujo realizado a partir de un antiguo grabado de un subteniente de la Milicia.

No sabemos si su cuello era azul, como nos dice el reglamento de 1805.

En este momento no podemos precisar con exactitud cómo era.

Elies T.C.

Carlos IV y la Gran Guerra (2ª Parte)

La Gran Guerra, también conocida como la Guerra de los Pirineos, Guerra del Rosellón o la Guerra de la Convención, un episodio de las Guerras de la Revolución Francesa, fue un conflicto bélico en el que se enfrentaron el Reino de España y la República Francesa, entre el 1793 y el 1795.

Antecedentes

La Convención Nacional consideró que había un clima adecuado en Cataluña y el País Vasco, que había estallado con los alborotos del pan, que facilitarían su objetivo de eliminar los Borbones y liberar España del viejo orden, y que debían encontrar suficiente apoyo en estos territorios, de manera que el 7 de marzo de 1793, una vez ya había roto relaciones con las Provincias Unidas y el Reino de Gran Bretaña declaró la guerra a España, y el día 23 el gobierno de Manuel Godoy lo hacer a la Convención en respuesta a la ejecución de Luis XVI de Francia, al tiempo que se decretaba el alistamiento voluntario.
El ataque español

La progresión hacia Perpiñán quedó interrumpida cuando los españoles fueron parados dos veces cerca de la ciudad, en la Batalla del Mas del Conde el 17 de julio, y en la batalla de Parestortes, de manera que los españoles se retiraron a posiciones más seguras acampando a Ponteilla, mientras se reciben 5.000 hombres de refuerzo portugueses. Entretanto, los españoles participan en el Sitio de Tolón a partir de finales de agosto, con una escuadra dirigido por el almirante Juan de Lángara y tropas de tierra que salen de Roses.

El contraataque francés

Con los refuerzos enviados por el conde de Osuna y el Conde de La Unión, las tropas portuguesas y la escuadra británico que operaba en las costas mediterráneas, los españoles vencieron en la batalla de Trullars el 22 de septiembre de 1793 cuando los franceses atacaron las sus posiciones, aunque después tuvo que retirarse a El Voló por falta de suficiente refuerzos, habiendo ocupado el Rosellón entre abril y septiembre de 1793, mientras los franceses ocupaban brevemente la Baja Cerdaña y hacían un primer intento de invadir el Ampurdán.

Ricardos fue a Madrid a pedir más apoyo a Manuel Godoy para la campaña, dejando el mando a Pedro Agustín Girón, Marqués de las Amarillas, pero Ricardos acabó muriendo de neumonía, mientras el general francés Jacques François Dugommier recapturar el terreno en mayo de 1794 tras vencer el 1 de mayo en la batalla de El Voló, y ocupando Port-Vendres, donde el general Conde de la Unión disponía de 400 nobles franceses de la Legión Panetier.

General Ricardos (1727-1794)

 

Por otra parte, el 25 de julio el general Jacques Léonard Muller dirigió las tropas francesas que entraron en el País Vasco y ocuparon Pasaia, Hondarribia y San Sebastián a la espera de la orden de entrada en Cataluña.


General Jacques François Dugommier (1738-1794)

 

Entrada en el Principado

Los franceses entran finalmente en el Empordà por Sant Llorenç de la Muga, donde después de diferentes combates, las tropas españolas fueron vencidas en la Batalla del Roble (17 al 20 de noviembre de 1794) donde murieron los generales Dugommier y el Conde de la Unión, los españoles se desmoraliza y huyeron; el general francés Dominique Catherine de Pérignon tomó la ciudad de Figueres el 28 de noviembre.

En el Principado se organizó una defensa de unos 20.000 soldados, migueletes y somatenes al cargo de José de Urrutia que contuvo la frente, que se estabilizó en el Empordà mientras continuaba la defensa del Sitio de Rosas hasta la caída de la ciudad el 3 de febrero de 1795 y evacuación vía marítima después de unos meses de asedio.

Nueva ofensiva española

Las tropas españolas en Cataluña iniciaron una nueva ofensiva, derrotando las tropas de Perignon en la batalla de Pontós el 11 de junio, y del 25 al 27 de julio las tropas comandadas por el general Gregorio García de la Cuesta atacaron la Cerdanya, haciendo capitular las guarniciones francesas de Puigcerdà y Bellver de Cerdanya. Sin embargo, el frente vasco los franceses entraron en Bilbao y Vitoria, llegando incluso a ocupar Miranda de Ebro, lo que llevó España a capitular y firmar la paz de Basilea, que acabó con la guerra en 1795.

En 1796 se firmó la alianza de la monarquía española con la República Francesa contra el Reino Unido, con lo que, a raíz de la derrota española en la Guerra Grande, continuó la supeditación de España en Francia iniciada en la época de los Pactos de Familia.