El Regimiento de Infantería ligera “Voluntarios de Tarragona” en la Gran Guerra (1793-1795) 1ªParte

Saint-Laurent-de-Cerdans en la actualidad

 

El Regimiento de “Voluntarios de Tarragona”, durante la Gran Guerra contra Francia, jugó un importante papel militar en los diferentes combates con los que se enfrentó. Su gran coraje y firmeza ante el enemigo le mereció su reconocimiento y admiración tanto en un bando como en el otro.

Esta serie de artículos están destinados a dar a conocer algunas de las acciones en las que tan glorioso regimiento participó y dio fama y nombre a Tarragona.

 

Ocupación de San Lorenzo de Cerdá (17 de abril de 1793)

Antecedentes

El día de Jueves Santo del año 1793 los habitantes de la pequeña aldea de montaña del alto valle del Tech llamada San Lorenzo de Cerdá sacaron en procesión las imágenes habituales del pueblo. Enterado de sus intenciones, el comisionado de la Convención de la Republica se opuso a la procesión enérgicamente, manifestando que “ya había pasado la época de tales mojigangas”. No obstante, la procesión se llevó a efecto y, a su paso delante del comisionado, éste comenzó a insultar con palabras soeces la imagen de la Virgen. Los habitantes del pueblo reacccionaron con indignación y arremetieron contra el comisionado, que se vio obligado a huir y refugiarse en Perpignan.

El Directorio del Departamento envió 300 hombres para castigar a los habitantes de San Lorenzo por tamaño desacato a la autoridad de un representante de la Convención. Pero el pueblo se mantuvo firme en sus convicciones de tal forma que la Convención instruyó un proceso criminal contra ellos y condenó a la guillotina a un tercio de la población, al presidio a un segundo tercio y a la confiscación de sus bienes al tercio restante. Para la ejecución de la sentencia salieron de Perpignan dos verdugos escoltados por un batallón.

Ese era el ánimo de los habitantes de San Lorenzo cuando el 10 de abril se presentaron en Figueras los tres principales habitantes de la localidad, llamados Noel, Costa y García, para ofrecer al general Ricardos la entrada libre de las tropas españolas a sus montañas. El general Ricardos aceptó de inmediato la oferta. Militarmente, se le ofrecía la posibilidad de pasar los Pirineos con sus tropas y artillería por el Coll de Portell, dejando sin efecto la amenaza que suponía el fuerte de Bellegarde, que bloqueaba el paso del Coll de Le Perthus desde La Junquera. Políticamente, si no aceptaba la proposición corría el riesgo de que se enfriasen los ánimos colaboracionistas de los adictos a España dentro del valle del rio Tech. Por todo ello, el general Ricardos decidió el comienzo de las operaciones sin esperar la orden de Madrid.

Preparativos para la invasión

El 16 de abril ordenó que las tropas de invasión se concentrasen por la noche en el pueblo de Massanet con cuatro días de pan, seis cargas de útiles, tres ingenieros y un repuesto de cartuchos. También ordenó que en Massanet hubiese queso y vino para dar a la tropa, y que la salida de Massanet hacia la frontera se realizase a la una de la madrugada del 17 de abril.

Massanet era la última población española antes de la frontera. Éste punto había sido el lugar habitual de concentración de las tropas españolas durante las guerras entre ambos países durante el reinado de Luis XIV, y de este lugar partieron las tropas de invasión en 1674.

La fuerza de invasión ascendía a unos 3.500 hombres y se puso bajo el mando del Mariscal de Campo D. Juan Escofet, cuyo segundo fue el brigadier D. Joaquín Palafox. Las unidades de esta fuerza fueron las siguientes:

  • Cuatro compañías de granaderos del Regimiento de Guardias Españolas.
  • Cuatro piquetes del Regimiento de Guardias Españolas.
  • La compañía de granaderos del Regimiento de Infantería de Línea de Burgos.
  • La compañía de granaderos del Regimiento de Infantería de Línea de Mallorca.
  • El Regimiento de Infantería de Línea de Valencia, con sus dos batallones y su compañía de granaderos.
  • El Regimiento de Infantería de Línea de Granada, con sus dos batallones y su compañía de granaderos.
  • El 1er. Regimiento de Infantería Ligera de Cataluña, con su único batallón.
  • El Regimiento de Infantería Ligera de Tarragona, con su único batallón.

Fueron divididos en cuatro columnas:

  • una columna al mando del brigadier D. Eugenio Navarro, capitán del Regimiento de Guardias Española, con misión de atacar y ocupar el pueblo de San Lorenzo de Cerdá.
  • una columna al mando del brigadier D. Antonio Cornel, coronel del Regimiento de Infantería de Burgos, con misión de atacar y ocupar el pueblo de Arlés.
  • una columna formada por los regimientos de Valencia, el 1º de Voluntarios de Cataluña y el de Voluntarios de Tarragona, al mando del brigadier D. Francisco Javier Negrete, coronel del Regimiento de Infantería de Valencia, con misión de atacar y ocupar el pueblo de Ceret.
  • una columna de reserva, al mando del Mariscal de Campo Escofet.

 

Voluntarios de Catalunya

 

Pero la concentración de las fuerzas no se ejecutó todo lo bien que el plan requería. Algunos cuerpos se extraviaron y llegaron tarde al Massanet, otros estaban demasiado lejos y tampoco llegaron a su hora, y la provisión de pan para las tropas fue deficiente. Las últimas unidades llegaron a las 03:30 de la mañana del día 17, y la mayoría de las unidades iniciaron la invasión sin pan ni ropas de repuesto. Como puede observarse, la operación se iniciaba de forma algo desorganizada; pero fue el precio que hubo que pagar por haber cambiado el plan original para apoyar y socorrer a los habitantes de San Lorenzo de Cerdá.

En vista de ello el Mariscal de Campo Escofet ordenó la salida de la columna del brigadier Negrete en vanguardia para atacar y ocupar San Lorenzo de Cerdá, mientras él permanecía en Massanet esperando al resto de las unidades. La columna del brigadier Negrete estaba formaba por:

  • 1er. Regimiento de Infantería Ligera de Voluntarios de Cataluña, en vanguardia
  • Regimiento de Infantería Ligera de Voluntarios de Tarragona
  • Regimiento de Infantería de Línea de Valencia (un batallón)

Una vez concentrados todos los cuerpos, las columnas fueron saliendo a continuación. Los pasos de montaña hacia donde se dirigieron las columnas españolas eran los siguientes: Coll de Creu, sobre San Lorenzo de Cerdá; Coll de Faitg, sobre Arles; y Coll de Illas, sobre Ceret. Mientras tanto, nuevas fuerzas iban concentrándose en Massanet para cubrir los fuertes franceses de Prats de Molló y Castillo de los Baños, y para unirse al grueso de la invasión.

Ocupación de San Lorenzo de Cerdá

Al otro lado de la frontera se encontraba el general La Houlière al mando de la defensa. Disponía de un millar de voluntarios de guarnición en Arlés y dos compañías de un batallón de Tarn en San Lorenzo de Cerdá. Esta última fuerza era tan débil que decidió reemplazarla por cinco compañías más fuertes al mando del Teniente Coronel Laterrade, un enérgico jefe del 2º Batallón de Gers.

A primera hora de la mañana del 17 de abril las dos compañías salientes estaban formadas en el pueblo esperando la llegada del relevo, cuando vieron descender por la montaña al 1er Regimiento de Infantería Ligera de Voluntarios de Cataluña, que iba en vanguardia en la columna del brigadier Negrete. Los franceses huyeron presa de pánico en dirección a Arlés, abandonando armas y bagajes. A la salida del pueblo les saludó una nutrida granizada de balas que les causó varias bajas. Soldados españoles les persiguieron estrangulando y matando a los más rezagados. El regimiento tomó 34 prisioneros y sufrió tan solo dos heridos.

A las 10:00 horas de la mañana el teniente coronel Laterrade se presentó ante San Lorenzo al frente de unos 400 hombres, dispuesto a realizar el relevo. Al ver el pueblo ocupado, tomó posiciones en una altura que domina al pueblo desde el noroeste. Frente a los franceses los Voluntarios de Cataluña formaron en orden de batalla. El regimiento había ocupado las alturas dominantes y reforzado la izquierda de su línea con una compañía del Regimiento de Infantería Ligera de Voluntarios de Tarragona, recién llegado a San Lorenzo. Presentaba un total aproximado de 1.000 hombres, a los que se unieron los habitantes de San Lorenzo, armados todos ellos.

El teniente coronel Laterrade comprendió la inutilidad de un ataque y dispuso la retirada de sus tropas a Arlés, que se inició ordenadamente. Pero fueron puestos en fuga desordenada por los Voluntarios de Cataluña, que los hostigaron durante más de una hora causando 4 muertos a los franceses, tomando 8 prisioneros y capturando dos banderas, los equipajes, 66 fusiles y algún sable. El regimiento solo tuvo un muerto.

En esta toma de San Lorenzo de Cerdá se destacaron los siguientes oficiales del 1er. Regimiento de Infantería Ligera de Voluntarios de Cataluña:

  • D. Luis Vives, coronel del regimiento.
  • D. José Calvo, teniente coronel agregado al regimiento.
  • D. Juan Alegre, ayudante.

Finalizada la acción, los habitantes de San Lorenzo de Cerdá recibieron a los españoles con vivas demostraciones de alegría, lanzando gritos de “Viva del Rey”, “Viva España”, “Viva la Religión” y tañendo las campanas de la iglesia.

 

 

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