Martí Franquès

Antonio Martí i Franquès nace en Altafulla e14 de junio de 1750, hijo de la familia de los Ardenya, de ahí que se le conociera también como Martí d’Ardenya, es un aristócrata tarraconense que supo hacerse un noble entre los científicos más reputados de su tiempo.

Estudiante en la Universidad de Cervera, su preocupación hacia las mejoras en la agricultura y la industria le hizo impulsar en sus dominios avances en la industria del algodón, la alfarería o el cultivo de olivos. Hombre ilustrado y de su tiempo, a rebufo de los aires modernizadores que soplaban impulsados por la Corona durante el reinado de Carlos III, fue el fundador en Tarragona de la Sociedad Económica de Amigos del País en 1786, año en el que también ingresó en la Reial Acadèmia de Ciències i Arts de Barcelona.

 

 

Interesado por los estudios del francés Lavoisier, entre 1788 y 1790 realiza los experimentos más importantes de su vida, consistentes en descubrir la cantidad de oxígeno que hay en el aire: cogiendo muestras de aire del Teatro de la Santa Cruz en Barcelona, sito en las Ramblas, publicó su obra Memoria sobre la cantidad de aire vital que se halla en el aire atmosférico y sobre varios métodos de conocerla. La importancia de sus investigaciones lo hará viajar a distintas capitales: lo encontramos en Madrid en 1795, en París y Londres en 1801 y en Berlín en 1805.

Partidario de las teorías del sueco Carl von Linneo sobre la sexualidad de las plantas (había dado a conocer la función de los estambres y pistilos en 1729), teorías que intentaron ser refutadas por otros científicos como el italiano Lazzaro Spallanzani, expone distintos cultivos a varios experimentos (cambios de orientación, forma de plantar las semillas para ver cómo evoluciona la planta, las somete a distintos grados de insolación,…) y confirma la teoría de Linneo en su estudio Experimentos y observaciones sobre los sexos y fecundación de las plantas, publicado en 1791, influyendo postivamente en el ilustre botánico británico Joseph Banks.

 

 

Su fama y su rigor harán que sea llamado por la Academia de Francia y colabore en los estudios para medir el Meridiano de París. Viajero incansable, ve sus obras publicadas en Amsterdam, Bruselas, Londres o París, desde 1798 instala su residencia en su palacio de la calle Santa Ana de Tarragona, donde tendrá no sólo su biblioteca personal sino también un buen laboratorio y una importante colección de minerales. Sus coetáneos le tendrán un gran respeto por su seria metodología así como por su rigor científico.

Su espíritu ilustrado no pudo menos que sentirse contrariado con la invasión de Napoleón y el estallido de la Guerra de la Independencia en 1808. Alistado en las Milicias Urbanas, en el asedio de Tarragona de 1811 su hijo, oficial de las mismas, murió estocando franceses en el Pla de la Seu y él vio como su casa era saqueada y su imponente colección y sus notas eran dispersadas y destruidas, de modo que desgraciadamente sólo han llegado hasta nosotros las notas de los años 1816 a 1826.

 

 

Terminada la guerra lo encontramos promoviendo la carretera entre Tarragona y Lérida, y en 1822 firma un manifiesto por la recuperación de la Universidad de Tarragona, a la vez que realiza un estudio pionero sobre la mejor fecundación de los algarrobos.

Morirá el 20 de agosto de 1832 mientras le leían los Annales de chimie et de physique.

 

Fdo: Paco Tovar

 

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