Los uniformes militares durante el reinado de Carlos IV (1788-1808)

De izquierda a derecha:
– Compañías de Cazadores Artilleros de la Guardia Real; 1793.
– Compañías de Cazadores Artilleros; 1800.
– Granadero de las Reales Guardias Valonas.
– Capitán General.
– Húsar de la Guardia del Almirante; 1800-1805.
– Brigada de Artillería Volante de las Reales Guardias de Corps; 1797.
– Oficial del Real Cuerpo de Ingenieros.
– Artilleros del Real Cuerpo de Artillería; 1806.

 
El genial uniformólogo D. José Mª Bueno Carrera es autor de numerosas obras acerca de la uniformología española pero sin duda alguna su obra más ilustrativa de la trayectoria y evolución del uniforme español es “Soldados de España, el uniforme militar español desde los Reyes Católicos hasta Juan Carlos I”.
Esta obra fue declarada de utilidad para el Ejército por Orden de 3 de agosto de 1978, obteniendo el segundo premio en el apartado de Literatura y Periodismo en los Premios Ejército de 1978.

En esta ocasión podremos disfrutar de los dibujos que representan los uniformes militares durante el reinado de Carlos IV, un reinado en el que hubo numerosos cambios en la uniformidad y en el equipo de los soldados del ejército español.
-1785: se suprime el fusil y correaje para la oficialidad dotándoseles de la espada como único armamento. Más tarde se cambiaría por el sable, más cómodo y útil.
-1791: Se aprueba una nueva uniformidad introduciendo las solapas en las casacas y botines de paño negro, quedando los altos botines de lienzo blanco para paradas de gala. La chupa y el calzón siempre del color de las casacas, excepto algún regimiento como excepción.
-1793: Se dota a la tropa de un uniforme pardo para campaña, el sombrero redondo con el ala izquierda levantada como prenda de cabeza y se abolió el uso de bucles y polvos en el peinado debiéndose llevar corto y con “patilla”.
-1797: se vuelve al anterior uniforme blanco con cuello alto, recto y abierto por delante pero más corto. Como prenda de cabeza se recupera el tricornio. Se vuelve al pelo empolvado pero manteniendo la “patilla”. El uniforme pardo se mantuvo en los Rgtos. destinados a sitiar la plaza de Gibraltar.

-1800: nuevo uniforme blanco con solapas y como prenda de cabeza se opta por una “mitra” alta forrada del color de la divisa y con un escudo de armas Reales al frente. La frontalera es rematada por un pompón con flama.

-1802: Nuevo uniforme azul celeste con divisa negra y vivos rojos para todos los regimientos. Se opta por el bicornio como prenda de cabeza dotándosele de un plumero rojo.
-1805: se opta por un nuevo uniforme blanco y con divisa diferente para cada regimiento. Con este uniforme se inicia la Guerra de la Independencia de 1808.

 

De izquierda a derecha:
– Regimiento de Dragones del Rey; 1796.
– Regimiento de Caballería de Línea Algarbe; 1793.
– Soldado de Caballería de Línea; 1802-1805.
– Húsares Españoles; 1800-1802.
– Médico de Hospital; 1793.
– Regimiento de Cazadores de Caballería Voluntaria de España; 1787.
– Regimiento de Cazadores de Caballería Olivencia; 1802.

De izquierda a derecha:
– Regimiento de Infantería de Línea de Mallorca; 1792.
– Regimiento de Infantería de Línea de Toledo; 1793-1797.
– Regimiento de Infantería de Línea de Granada; 1801-1802.
– Fusilero de Infantería de Línea; 1802-1805.
– Regimiento 1º de Infantería Ligera de Voluntarios de Cataluña; 1789.
– Regimiento 2º de Infantería Ligera de Voluntarios de Cataluña; 1800.
– Infantería Ligera; 1802.
– Oficial de Infantería Ligera en uniforme de paseo; 1807.

De izquierda a derecha:
– Reales Guardias de Corps; Compañía Italiana.
– Real Cuerpo de Guardias Alabarderos.
– Fusilero de las Reales Guardias Valonas.
– Teniente General en uniforme de gala.
– Capitán del Real Cuerpo de Ingenieros.
– Minador 1º en uniforme de parada del Regimiento de Zapadores Minadores.
– Granadero del Regimiento de Infantería de Línea Guadalajara.

De izquierda a derecha:
– Fusilero del Regimiento Irlandés “Irlanda”.
– Sargento de fusileros del Regimiento de Infantería Ligera “Voluntarios de Gerona”.
– Tambor del Regimiento de Infantería de Línea de Málaga.
– Oficial de Artillería a caballo.

De izquierda a derecha:
– Oficial del Regimiento de Húsares Españoles.
– Cazador del Regimiento de Cazadores a Caballo “Voluntarios de España”; 1807.
– Porta estandarte de Dragones de Lusitania.
– Trompeta de Dragones de Pavía.
– Regimiento de Caballería de Línea Algarbe.



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La recreación de los uniformes de las Milicias Urbanas de Tarragona de 1810

Uniforme de la tropa, a partir de dibujos de J.M.Bueno

 

Uno de los objetivos prioritarios del Projecte Tarragona 1800 es la creación de diferentes grupos de recreación histórica de la época de las guerras napoleónicas. Uno de los primeros grupos que nos hemos propuesto es la de las Milicias Urbanas de Tarragona, que fueron creadas en el año 1810 para defender la ciudad de Tarragona y que desaparecieron el siguiente año con la toma de la ciudad por los franceses después de 56 días de duro asedio.

Uniforme de oficial, a partir de dibujos publicados en la revista Ristre

 

Afortunadamente hemos podido contar con las actas del Ayuntamiento de Tarragona de 1810 que nos han puesto en antecedentes sobre la creación de este cuerpo y del uniforme que adoptaron.

Como esta información no estaba suficientemente clara por no haber utilizado en el redactado de los textos la exacta terminología militar por lo que se refiere a las diferentes partes del uniforme, nos pusimos en contacto con el Sr. Luis Sorando, en Zaragoza, que es uno de los mayores especialistas en el estudio de los uniformes militares de la época.

Luis Sorando es el presidente de la Asociación Histórico Cultural Voluntarios de Aragón y es el vicepresidente de la Asociación Napoleónica española. No ha dudado ni un momento en colaborar en el proyecto de la recuperación de los uniformes de las Milicias civiles voluntario que participaron en el Sitio de Tarragona en 1811. Su gran experiencia nos ha permitido esbozar, según toda la información que hemos podido recoger hasta el momento, como fueron los uniformes de este cuerpo.

Con todo nuestro agradecimiento por su colaboración en nuestro primer caminar,  os invitamos a todos aquellos que estéis interesados en colaborar en este ambicioso proyecto, a formar parte del grupo de recreación histórica Milicias Urbanas de Tarragona (1810).

 

José Sánchez Real: Un ilustre tarraconense

Sirva este artículo para homenajear al Profesor Sánchez Real, un incansable investigador con el que tuve la ocasión de colaborar con él en numerosas ocasiones, y que me hizo descubrir el interés por la Tarragona de 1800, muchos años atrás. Entre sus obras más importantes y conocidas sobre este interesantísimo período de la historia de Tarragona podemos destacar la Defensa de Tarragona en 1811 (1982) y Puerto de Tarragona, 1802-1829 (1995).

José Sánchez Real nace en enero de 1918 en Gaucín (Málaga), pasa su infancia en Figueres (Gerona) y su juventud en Málaga y Granada, donde se licencia en Ciencias Químicas en 1940.

En 1943 pasa a ser el catedrático de instituto más joven de España obteniendo la cátedra de química con tan solo 25 años en el Instituto “Antonio Martín Franqués” de Tarragona” trasladándose junto con sus padres y hermana a Tarragona. Inicia su tesis doctoral en 1944 en la Universidad de Barcelona y en el CSIC, bajo la dirección del Doctor José Pascual Vila, aunque durante el verano de 1944 por motivos familiares estuvo trabajando en ella en la Universidad de Granada. El 16-11-1948 defendió la tesis “Obtención de acido ganma-benzoilbutirico y derivados” en la Facultad de Ciencias de Madrid.

En 1956 obtiene la cátedra de didáctica de la química en la Escuela Normal de Tarragona y en 1967 la de profesor en las enseñanzas profesionales (Universidad Laboral de Tarragona). En 1954 obtiene el título de maestro, para complacer los deseos de su padre, profesión esta, la de maestro de primaria, que no llegó a ejercer nunca. En 1950 es nombrado académico de la Real Academia Española de la Historia, en 1954 del Instituto Arqueológico Alemán, en 1985 de la Academia de les Belles Arts de Sant Jordi y en 1994 de la Real Academia de la Cultura Valenciana.

En 1967 se traslada a Valencia donde continúa como docente en el Instituto Isabel de Villena y en la Escuela de Magisterio Ausias March, si bien regresa en vacaciones a Tarragona. Tras su jubilación como docente, por la cual muchos le han conocido como “Profesor Sánchez Real” a principios de los 80 regresa a Tarragona donde continúa su labor como historiador y escritor.

En 1994 es nombrado hijo adoptivo de Tarragona, en 1998 hijo adoptivo de Constantí (Tarragona) y recibe el Premio Servir del Rotary Club de Tarragona.

Los últimos años de su vida los vivió retirado de la actividad docente e investigadora junto a su mujer, hijos y nietos en Valencia.

Falleció a los 90 años de edad rodeado de su familia en Valencia el 25 de abril de 2008.

Publicó más de 1.000, entre artículos y libros, de sus dos grandes pasiones que han sido la enseñanza y divulgación de la ciencia y la investigación histórica. Entre las obras más conocidas podemos destacar: La historia de los hospitales, El brazo de Santa Tecla, Defensa de Tarragona en 1811, La construcción de una campana, El Puerto de Tarragona, y las excavación de la Muralla Romana de Tarragona.

Con la curiosidad como bandera, tras llegar a Tarragona este inquieto catedrático contagió su pasión a otros profesores y juntos se dedicaron a excavar, clasificar y fotografiar todo lo que encontraban en Tarragona y en pueblos de los alrededores como Altafulla, Renau, l´Arboç o Montblanc. El resultado de aquellas expediciones sigue vigente cincuenta y sesenta años después. Que no es poco. Sus estudios abrieron camino y abarcó ámbitos en los que nadie antes había reparado. Hizo las primeras excavaciones estratigráficas de Tarragona en el claustro de la catedral y en la muralla romana. Sánchez Real fue miembro de la Reial Societat Arqueològica Tarraconense y también del Institut d´Estudis Tarraconenses Ramón Berenguer IV. Defendía sus tesis con rigor y propició debates y por encima de todo la reflexión, aunque sus tesis no fueran compartidas por todos y suscitaran, a menudo, controvertidos debates con arqueólogos e historiadores coetáneos. Y no dejó de hacerlo durante décadas. Muchos de sus trabajos  fueron recogidos en su Obra menor, editada por la Diputación de Tarragona, la cual recogía sus primeros artículos publicados en el Diario Español y el Diari de Tarragona. Posteriormente se publicaron cuatro volúmenes más. Siempre dispuesto a librar batalla por aquello en lo que creía, fue sonada su oposición a la construcción del actual centro comercial Parc Central, ubicado sobre una basílica paleocristiana. Aquella lucha la perdió, pero Tarragona le debe mucho a este polifacético químico.

 

Elies Torres Claravalls

 

Las Procesiones de la Semana Santa en la Tarragona de 1800

Curiosidades y Procesiones que no se celebraron en Tarragona

Cristo de la Sangre de Benet Baró (1616)

Los manuscritos de la Real y Venerable Congragación de la Purísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, registran las fechas y los motivos en que la procesión general de Jueves Santo no se pudo celebrar a causa del mal tiempo o de la pobreza y miseria que las convulsiones interiores y exteriores traen consigo y otras causas.

A principios del siglo XIX la situación española en general era de miseria, haciéndose constar que por tal motivo no hay procesiones en ninguna parte.

En 1802 el comensal D. Luís Bonet manifiesta que el Sr. Vicario General si bien ha dado permiso, hace saber que no es del agrado de Su Ilustrísima. Las personas comisionadas no consiguieron convencer al señor arzobispo, el cual fundándose en la miseria existente en la población decía “que si volian donar gust que per eix any no fesim la professó”. Como los Gremios estaban avisados, se había encargado la cera y los Mayorales contaban con la licencia, continuaron las gestiones para hacer procesión por lo menos con la asistencia de la Congragación. Por fin ante las dificultades presentadas se desiste de la procesión “por la miseria existente y para complacer al prelado”.

En 1805 los Gremios no quisieron asistir a la procesión con sus Misterios por el motivo de que el Sr. alcalde Mayor les he obligado a entregar copia de las Ordinacions por orden del Rey, porque las mismas no habían sido sometidas al Consejo de S.M.

En 1808 no pudo haber procesión a causa del fuerte viento reinante “per causa que aquell dia feu un gran vent molt fort y se resolgé ferlo lo endemá Divendres Sant que feu una nit molt quieta y bona.”

Entre los años 1809 y 1814 no se celebraron procesiones por motivos y consecuencias de la guerra napoleónica. En 1811, después de 3 años en que no se celebraba Junta en la segunda dominica de cuaresma para la elección de Mayorales, se delibera que debido a “las guerras y disturbios y tribulaciones había en esta ciudad de las guerras contra Francia, en todos estos 3 o 4 años no se pudo hacer la procesión general del Jueves Santo”.

En 1814 no pudo haber tampoco procesión por no haber quedado ningún Misterio ni Improperios ni los vestidos de los armats.

En 1815 sale la primera procesión postguerra de la Independencia, con gran lucimiento.

En 1818 se propone trasladar la procesión del Jueves Santo al Viernes Santo, por ser más propio. No se consigue por el manifiesto en que muchos congregantes el viernes van a Reus a ver la procesión  y que no se encontrarían vestas.

 

En 1820 se desiste del propósito de trasladar el dia de la procesión, resolviéndose que se haga la procesión el Jueves Santo por el motivo expresado de que muchos van a Reus y Valls a buscar las vestas y el viernes las devuelven toda vez “que estas Vilas fan la Professó lo Divendres St. perque ja el divendres tota los pescadors van a pescar y los pagesos van també a treballa a ses terras y si fes el Divendres la professó, no se podria fer tant lluída y tant devota com lo Dijous”.

En 1822 no pudo hacerse la procesión por causa de la lluvia.

En 1823 ante la situación política española se acordó no hacer procesión o sea “que no se fés la dita professó per averi est any molta miseria y lo estar la terra alborotada de facciosos y traidors a la patria, y aixís se resolgué de no fer dita Professó”.

En 1827 se debate nuevamente sobre el traslado de la procesión al Viernes Santo por ser – se dice- día más a propósito “por haber pasado ya la Muerte y Pasión de N.S.J.”. Se obtuvo licencia del señor arzobispo D. Antonio de Echanove para celebrarla por la noche del Viernes y pidió que se hiciera con toda devoción.

En 1829 se dice que por motivo de las lluvias hace tres años no puede celebrarse la procesión y por ello se cree conveniente que se vuelva a celebrar el Jueves Santo, tal como en antaño, pues de esta manera si llueve puede hacerse el Viernes. Nuevamente se trasladará  la procesión al Jueves Santo. Desde 1860 la procesión sale en Viernes Santo sin más modificación.

En 1831 la procesión es poco concurrida por el mal tiempo. Llovió el jueves a la hora de la procesión. Se acortó el itinerario pasando a Nazareth por la calle de la Nao.

 

Extracto del libro Tesoro Bibliográfico de la “Confraria i Congragació de la Sanch de Jesuchrist” – Tarragona” Siglos XVI-XIX de Juan Salvat y Bové