Refundación del Cuerpo de Milicias Urbanas de Tarragona (1818)

  Según Real Resolución del año 1818, Su Majestad Fernando VII aprobó la formación de un cuerpo de Milicias Urbanas de Tarragona de manera permanente en la ciudad.

La circular del Ministerio de la Guerra, con fecha de 15 de febrero 1818, decía así:

 “Uno de los testimonios públicos que dio la ciudad de Tarragona de su constante lealtad y amor al REY nuestro Señor, y de sus nobles esfuerzos en defensa de los sagrados derechos de S.M. y libertad de la patria, fue crear un cuerpo de Milicia Urbanas en 18 de junio de 1810, cuyos individuos dieron las mas irrefragables pruebas de valor durante el sitio que sufrió aquella plaza, y no menos cuando la asaltaron los enemigos en el siguiente año de 1811, como lo acredita el crecido número de todas clases que se sacrificaron peleando, y la total destrucción del cuerpo.

 En su vista propuso con fecha de 4 de Septiembre de 1815 el Marques de Campo Sagrado, Capitán general entonces de aquel principado, la formación de un cuerpo permanente de Milicias Urbanas en la referida plaza, para perpetuar la memoria del que se había creado en dicho año de 1810, y los premios que consideraba podían concederse a los individuos que han quedado del expresado extinguido cuerpo. Y habiendo merecido el soberano aprecio del REY los distinguidos servicios de aquellos beneméritos defensores, deseando premiarlos, y que el nuevo cuerpo que se propone tenga un origen tan honorífico, tuvo á bien S.M. oír sobre el asunto al Consejo supremo de la Guerra; y conformándose con su dictamen, se ha servido aprobar la formación de un cuerpo de Milicias Urbanas permanente en la plaza de Tarragona, bajo el pie y reglas que prescriben los artículos siguientes:

 ART. Iº. Se restablece el cuerpo de Milicias Urbanas creado provisionalmente en la plaza de Tarragona en el año de 1810, y extinguido con motivo del asalto que sufrió dicha plaza en el año de 1811.

2º. Este cuerpo constará de cinco compañías; las cuatro de fusileros, y la otra con destino al servicio de la artillería en caso de deber tomar las armas el cuerpo.

3º. Cada compañía se compondrá de un Capitán, un Teniente, un Subteniente, un Sargento primero, tres Sargentos segundos, cuatro Cabos primeros, cuatro Cabos segundos, un Tambor y cien Soldados: su total ciento trece plazas.

4º. Los Sargentos primeros desempeñarán en su respecta compañía las funciones de Brigada, además de las obligaciones generales de su clase.

5º. Los Sargentos y Cabos deberán serlo precisamente de la clase de exentos del reemplazo del egército, recomendándose para dichas plazas á los que hubiesen servido en él, y permaneciendo en las expresadas clases los que hubiesen servido sin nota en el cuerpo eventual hasta su extinción.

 6º. Para Oficiales deberán proponerse sujetos exentos del reemplazo del egército, prefiriéndose también á los que hubiesen servido en el cuerpo eventual y les acomodase continuar en él; y la misma calidad debe exigirse en la admisión de Cadetes, y las demás que concurren en los Oficiales de las Milicias Urbanas de la península.

7.º La plana mayor de este cuerpo se compondrá de un Comandante primero, que lo será el Gobernador militar y político de la plaza, un segundo Comandante, un Sargento mayor, un Ayudante y un Tambor mayor; debiendo recaer precisamente los empleos de segundo Comandante, Sargento mayor y Ayudante en Oficiales que hayan servido en el ejército.

8º. Los Oficiales y Sargentos de este cuerpo gozarán del fuero militar, y los Cabos, Tambores y Soldados lo tendrán cuando se pongan sobre las armas y estén en servicio actual.

9º. Todos los individuos de este cuerpo gozarán de las preeminencias, distinciones y demás gracias concedidas á los cuerpos de esta clase en la península; así como el servicio, régimen y gobierno será en todo igual á aquellos.

10. El Capitán general del ejército y principado de Cataluña será el Inspector del cuerpo, como lo son los demás Capitanes generales para los de su provincia respectiva.

 

Al mismo tiempo ha resuelto S.M. que á los Oficiales que sirvieron en dicho cuerpo eventual hasta su extinción, que no tengan cabida en el permanente, ya por no acomodarles, ó ya por no permitirles sus actuales destinos continuar en el expresado servicio, y no tengan nota, se les revaliden los despachos ó nombramientos provisionales que obtuvieron de los Generales en jefe del egército de Cataluña, con la calidad de Milicias Urbanas y uso del uniforme que disfrutaron: que los de la misma clase que en la actualidad dependen de oficinas, u otros establecimientos del Gobierno, sean atendidos en sus pretensiones de mejora de destino y en las propuestas de ascenso: que todos los individuos del cuerpo que se mantuvieron constantes en la plaza hasta el dia del asalto usen un escudo de distinción en el brazo izquierdo con las armas de Tarragona bordadas en su centro, y en la circunferencia la inscripción Fidelidad y Patriotismo. Que reservándose el derecho a los que lo tengan de condecorarse con la medalla de Prisioneros y la concedida á la guarnición de Tarragona, les sean extensivas en sus diferentes casos las Reales resoluciones de 14 y 24 de Octubre de 1814, que señalan las pensiones á los inutilizados y á los padres pobres de los Oficiales muertos en acción de guerra: que asimismo sean comprendidos en el reglamento de retiros de Iº. de Enero de 1810 aquellos Oficiales que verdaderamente hayan quedado inutilizados por heridas recibidas durante el sitio y asalto de la plaza de Tarragona; y finalmente, que para dar colocación en el nuevo cuerpo á los que sean acreedores, y que se les adjudiquen los premios de que se hayan hecho dignos, se establezca en dicha plaza una Junta de justificaciones presidida por su Gobernador, y compuesta del Sargento mayor de ella, del que lo fue del cuerpo D. Francisco María Villarejo, y de dos individuos por ambos cabildos, Eclesiástico y Civil, ante la cual justifiquen los interesados su derecho según las diferentes circunstancias en que se hubiesen hallado, y queden excluidos los que por egoísmo, pusilanimidad ú otras causas se hubiesen separado del cuerpo durante el sitio, ó antes, no estando autorizados por comisiones muy urgentes del Real servicio. De órden de S.M. lo comunicó á V. para su inteligencia, gobierno y cumplimiento en la parte que le toca. Dios guarde á V. muchos años. Madrid 15 de Febrero de 1818.”

 

Fuentes: Decretos del Rey Don Fernando VII. Año quinto de su restitución al trono de las Españas. Se refieren todas las reales resoluciones generales que se han expedido por los diferentes Ministerios y Consejos en todo el año de 1818. Por Don Fermín Martín de Balmaseda. Tomo Quinto. De Orden de S.M. Madrid en la Imprenta Real. Año de 1819.

Alfredo redondo

La defensa del Fuerte de la Oliva. Mayo de 1811 (1 ª. Parte)

Este mes de mayo celebramos nuevamente la toma del Fuerte de la Oliva y nos preparamos de lleno para celebrar nuevamente la conmemoración del Sitio de Tarragona de 1811.

Francisco Murillo, uno de los más prolíferos estudiosos de la época napoleónica en nuestras comarcas y uno de los más fieles colaboradores de nuestro proyecto, en el especial n. 19 de la Revista A Carn! nos hace un detallado estudio de la defensa del Fuerte de la Oliva.

Creemos que se digna de ser conocido y de darle la máxima difusión en todo el país. Como el artículo es relativamente largo lo iremos dosificando a lo largo de unos pocos meses.
Esperamos que os guste.

Cuando el director de A Carn! me dio la idea de colaborar en un número especial con un artículo centrado en la toma del fuerte de la Oliva, empecé a repasar todas las fuentes que podían dar información. Quería hacer un buen trabajo, que diera una visión real de lo que era el fuerte de la Oliva y de lo que pasó durante el asedio, ya que no había encontrado ningún estudio que lo tratara con un poco de profundidad, y los que se  lo acercaban básicamente se dedicaban a repetir lo que decían historiadores del siglo XIX o los primeros años del siglo XX. Persistían errores y malentendidos importantes, que he podido aclarar con el estudio del terreno (el fuerte aún se conserva parcialmente, y se pueden reconocer buena parte de los escenarios del asalto, como el abismo, el paso del acueducto, el lugar donde se levantaba cada una de las dos puertas, …) y sobre todo con la documentación inédita procedente de los archivos militares franceses y españoles. Incluso he detectado un error en la descripción de uno de los momentos del asalto que hace Suchet en sus memorias, al no encajar nada con la documentación generada por él mismo y su estado mayor durante el asedio, ni con las descripciones que hicieron otros protagonistas del asalto al fuerte como es el caso de Vacani y de Lissoni (este último no tomó parte, pero en fue testigo presencial). También he incluido el análisis de las fuerzas que constituían la guarnición del fuerte a lo largo del sitio, así como el de las fuerzas napoleónicas que se enfrentaron con ellas, y como no, un intento de aproximación a las bajas reales de cada bando. Tampoco he dejado de exponer y analizar las versiones sobre la caída de la Oliva que lo atribuían a una traición, las cuales tuvieron, y aún tienen, un peso importante en la visión que mantiene la memoria colectiva sobre este hecho histórico.

No ha sido menos importante el trabajo de campo efectuado. Gracias a la ayuda del Sr. Pedro Manuel Llorens, he podido ir detectando los rincones que aún se conservan de la fortificación de la Oliva. Llorens lleva tiempo reivindicando los restos del fuerte, y últimamente se ha dedicado a limpieza de algún fragmento de manera desinteresada, sacando en ellos la herbam y los escombros que se había acumulado encima. Ha hecho un gran trabajo a lo largo de buena parte de la escarpa del medio baluarte derecho, que ha permitido dejar a la vista el coronamiento de aproximadamente la mitad de ésta, que incluye uno de los redientes del medio baluarte y el ángulo que había en la parte central de la escarpa del mencionado medio baluarte. Aunque no parece que se conserve mucha cosa, hay que agradecer que el foso de este tramo del fuerte se encuentra entero pero completamente enterrado, ya que se corresponde con el espacio que hoy ocupa el camino asfaltado. Por tanto, ahora sólo hay a la vista el coronamiento de la escarpa, y ésta se encuentra encera debajo del nivel del camino. La verdad es que se conserva buena parte del fuerte y que hay zonas como esta que se podrían recuperar, y así conseguiríamos otro tramo del muro frontal del fuerte y de su foso completamente entero.


Bueno, he querido hacer un trabajo que aporte mucho material inédito, un material que por razones de espacio no podía incluir en el libro que estoy terminando sobre el asedio de Tarragona de1811, becado en la XIIa edición del premio Josep Gramunt i Subiela (Ayuntamiento de Tarragona) y que deseaba que saliera a la luz para poder aclarar qué ocurrió realmente en el fuerte de la Oliva.

El fuerte de la Oliva: orígenes, construcción y el estado que presentaba cuando comenzó el asedio.


Ubicación
La montaña de la Oliva se levanta entre el núcleo urbano de Tarragona y el barrio de San Pedro y San Pablo. A los pies tiene el antiguo camino de Valls, la actual carretera de Tarragona en Bràfim (la TP-2031) y el cementerio. Buena parte de la cima de la Oliva se encuentra actualmente edificado, ya que se han levantados chalets desde las primeras décadas del siglo XX. Este cerro de una altura similar a la que presenta la parte alta de la ciudad, forma parte de la serie de elevaciones que, en el siglo XIX, enmarcaban la ciudad de Tarragona por su lado Norte y Este.


A principios del siglo XIX, la Oliva era una colina con un suelo pobre, en el que a menudo la roca afloraba a la superficie, y donde tan sólo se encontraban algunas pocas tierras de cultivo y el acueducto del Gaià que atravesaba el cima, para luego bajar al valle y llegar a la parte alta de Tarragona, situada a unos 800 metros de distancia de la montaña. Un ejército asediando que ocupara este cerro podía dominar dicha valle con su artillería, la cual tendría a su alcance todo el conjunto de fortificaciones del frente Norte de Tarragona y la misma ciudad. Por otro lado, la construcción de fortificaciones arriba de su cumbre por parte de los defensores de la ciudad, impediría que el ejército asediando se pudiera acercar con facilidad a los pies de los muros de Tarragona. La posición estratégica que representaba la montaña de la Oliva, acabó convirtiéndose ese espacio en uno de los escenarios más destacados de los combates del asedio de Tarragona del 1811.

Primeras obras

Los orígenes de la construcción de un fuerte en este lugar y en esta centuria, hay que buscarlos en los primeros días de enero de 1809, cuando, tras la batalla de Molins de Rei (21 de diciembre de 1808) el VII cuerpo de ejército francés ocupó el Penedés, a las puertas de Tarragona y de las comarcas del Camp. Ante la amenaza que representaba el posible avance de este ejército napoleónico, se iniciaron a toda prisa trabajos de fortificación y el establecimiento de baterías para mejorar las defensas de la ciudad y de su puerto.

En este contexto, el 17 de enero, el coronel de ingenieros Juan Antonio Casanova escribía al capitán general Teodoro Reding para informarle y dar su opinión sobre las obras de fortificación que se estaban haciendo y las actuaciones que consideraba prioritarias para proteger la plaza. En este sentido, Casanova defendía el planteamiento de proteger toda la línea de colinas que desde la montaña de la Oliva, siguiendo por Loreto y los Ermitaños, llegaba hasta la carretera de Barcelona, con la construcción de fortificaciones de campaña (protegidas por parte de las tropas que había en Tarragona), que impidieran a las tropas napoleónicas desplegadas en el Penedés acercarse a la ciudad por la carretera de Barcelona o bien desde el Catllar o Els Pallaresos, ya que estos podían ser los caminos por los que accederían. En aquellas fechas ya se estaba trabajando en la fortificación del Loreto y de los Ermitaños, pero fue Casanova quien amplió esta línea hasta la Oliva, con la propuesta de fortificar aquel cerro, ya que era absolutamente necesario para proteger los fuertes del Loreto y los Ermitaños, demasiado avanzados respecto a la plaza, y con el riesgo de quedar incomunicados con esta si los napoleónicos venían desde El Catllar o Els Pallaresos y se establecían en la montaña de la Oliva.
La propuesta de Casanova fue aprobada, aunque la construcción de un fuerte en la Oliva no se llevó a cabo inmediatamente. La falta de recursos de todo tipo para hacer frente a la gran cantidad de obras necesarias para rehacer las fortificaciones o para levantar otras nuevas, no permitió que se trabajara en la construcción de un fuerte de carácter permanente en la Oliva en los primeros meses del 1809. Con todo, los trabajos de construcción de este fuerte debían iniciaron ese mismo año, llevados a cabo con intermitencia. Así encontramos que en marzo de 1810 se retomaban estos trabajos, y continuaban con mayor o menor intensidad a lo largo de los meses siguientes.


El 16 de agosto de 1810, en la relación de los trabajos que tenían que hacer en las fortificaciones tarraconenses, que elaboró
el coronel de ingenieros Ramón Folguera, se informaba que las últimas obras que se estaban ultimando el Oliva habían aumentado bastante la resistencia de este fuerte. Pero hay que decir que en aquellas fechas, las defensas que se habían levantado sólo correspondían a una parte del fuerte que se acabaría construyendo. De hecho, Folguera exponía que el fuerte que se estaba haciendo sería de gran utilidad para apoyar un cuerpo de tropas que estuviera acampado detrás de este, en cambio, la distancia que le separaba de la plaza hacía difícil la protección y la comunicación desde la misma. Para mejorar el acceso desde Tarragona, aconsejaba que se limpiara de obstáculos el terreno que había entre la plaza y la Oliva, y que a lo largo de estos 800 metros se establecieran algunas posiciones de reducidas dimensiones, para piquetes de tropa que en protegieran la comunicación. Folguera era bien consciente de la importancia estratégica de la montaña de la Oliva, la cual, consideraba que había que defender y conservar el máximo tiempo posible, ya que esta altura “es la más favorable al enemigo miedo apoyo proporcionada distancia y terreno que cubre y protege, de forma que facilita todas sus operaciones”.

Acto de colocación de una placa conmemorativa en honor a los defensores del Fortín de la Oliva

                  Placa conmemorativa a los defensores del Fortín de la Oliva
(Foto: Alfredo Redondo Penas)

Con este modesto artículo queremos felicitar la iniciativa de la Asociación de Vecinos de la Oliva para intentar salvar y dar a conocer los restos del fosilizado Fortín de la Oliva, que tanto protegió a la ciudad de Tarragona hasta su pérdida el día 29 de Mayo del año 1811.
El pasado 29 de mayo tuvo lugar la colocación de la placa conmemorativa, pagada por la Asociación de Vecinos de La Oliva, en homenaje a los defensores del Fortín de la Oliva y en recuerdo de los soldados caídos en defensa de la plaza a manos de las tropas francesas del general Suchet.

Fue un acto muy emotivo y contó con la presencia de diversas autoridades, tanto municipales como de la Generalitat de Cataluña.
El concejal de Relaciones Ciudadanas del Ayuntamiento de Tarragona, Francisco Zapater, aseguró que “Tarragona necesita elementos de cohesión y actos como estos son muy importantes para la ciudad, y por lo tanto, queremos que todos los ciudadanos se impliquen y participen”.

Foto del Diario Mes Tarragona, 30 de Mayo 2012

Con posterioridad se hizo también una ofrenda floral por parte de los miembros de la Asociación “Setge de Tarragona 1811″ en la placa que recuerda los primeros actos del centenario del Sitio de Tarragona del 1911.

(http://associaciosetgetarragona1811.cat/ )

En un próximo artículo os presentaremos los actos programados para el día 28 de Junio, día de la pérdida de la ciudad de Tarragona, organizados por la Asociación “Sitio de Tarragona 1811” y con nuestra colaboración.

Mientras tanto la Asociación “Sitio de Tarragona 1811” os invita a participar en el I Ciclo de Conferencias sobre el Sitio de Tarragona de 1811. Os adjuntamos PDF informativo.

TGSETGEConferencies2

Hostal de la Cadena

Saliendo de Tarragona por la Puerta de Santa Clara (que estaría situada en la confluencia entre las actuales Vía Augusta y la Rambla Vella) o la todavía conservada Puerta de San Antonio, yendo en dirección Barcelona había una serie de hostales para descanso del viajero que hacían las veces de taberna y de lugar de reunión para conspiradores, contrabandistas y gente de mal vivir, aprovechando que sin estar muy lejos de Tarragona, tampoco estaba cerca escapando así del control que las autoridades podían ejercer. Concretamente, a 1.500 varas (1km) de la Puerta de San Antonio sabemos de la existencia de dos de estos mesones, Ca la Clepsa y el Mesón de la Cadena.


Concretamente, el de la Cadena es del que más información nos ha llegado. Sabemos que era una casa amarillenta unida a otras dos de colores verde y rosa con gran zaguán y media cuadra y un par de anclas con sus cadenas, probablemente de ahí el nombre, un mesón del cual nos hablará nada más y nada menos que Pío Baroja en su obra Memorias de un hombre de acción, concretamente editado en el libro Las Furias, y por la descripción parece que el autor lo conocía de primera mano.

Más allá de estos detalles, nos es un poco complicado situarlo con precisión, pues nada nos ha llegado de él más allá de que estaba a 1 km de la Puerta de San Antonio, pasado un puente que salvaba un barranco. Teniendo en cuenta las distancias, es probable que estuviera en la Vía Augusta después del Hotel Astari a mano izquierda, pues el barranco todavía existe, aunque urbanizado como calle de Joan Fuster, y el puente se reconstruyo hará cosa de unos años.

En nuestra historia reciente será importante en varias ocasiones. En 1809, derrotado Reding en la batalla del Pont de Goi, sabemos que el vencedor, el mariscal Gouvion Saint-Cyr, persiguió a las tropas españolas hasta Tarragona y no se atrevió a ir más allá del Hostal de la Cadena al no disponer de artillería de sitio y considerar imponentes las fortificaciones de la plaza. En 1821, es utilizado como barrera sanitaria para evitar el contagio de la fiebre amarilla que asolaba Tarragona, y podría ser que el control se ubicara ahí puesto que es plausible que fuera también el lugar donde estaba instalada la aduana donde los comerciantes que quisieran hacer negocio en Tarragona debían abonar las tasas correspondientes.

Julio Antonio y el Monumento a los Heroes de Tarragona de 1811 (1ª. Parte)


Hay que visitar el Museo de Arte Moderno de Tarragona para poder disfrutar de una magnífica exposición permanente sobre la emblemática obra del Monumento de los Héroes de Tarragona de 1811, que fue realizada por el escultor Julio Antonio, así como de la vida y obra de este genial artista.
Os pasamos a continuación una breve reseña que se muestra y que se puede ampliar en la página web del Museo.
El 24 de diciembre de 1909 del Ayuntamiento de Tarragona acordó la realización de un monumento en memoria de los defensores de la ciudad del asedio del general Suchet, en 1811.


El promotor fue Mariano Rius i Montaner, primer Conde de Rius, quien aportó 11.000 pesetas a la iniciativa, mientras el Ayuntamiento de la ciudad en concedía 14.000.


El 11 de abril de 1910, la Corporación Municipal convocó un concurso de carácter restringido para su ejecución, invitando a: Carles Mani, Anselm Nogués y Julio Antonio. El jurado estaba integrado por los escultores Josep Llimona y Miquel Oslé, el catedrático de dibujo del Instituto de Tarragona, Francisco de Cidón, y el historiador Emili Morera.


Julio Antonio fue el artista ganador del concurso con uno de los dos proyectos que había presentado y la noticia se dio a conocer el 9 de abril de 1911. En la memoria del proyecto Julio Antonio escribe: … huyendo de todos los repudiables monumentos a los héroes de la independencia inaugurados efímeramente, en que todo se ha resuelta con escopetas, bozales, espadas, cañones y figuras inverosímiles y de pésimo gusto, he sentido y siento como escultor dar la sensación de heroísmo por medio de la forma desnuda más bella y armoniosa que mí inteligencia y mis fuerzas alcancen.

Una vez terminado el boceto definitivo en bronce, el Ayuntamiento de Tarragona solicitó un juicio del grupo escultórico a Ramón de Valle Inclán y a Julio Romero de Torres, profesores de estética y de vestiduras, respectivamente, de la Escuela Superior de Bellas Artes de Madrid, que lo valoraron como una obra que por su sentido artístico, fuerza emotiva y factura inmejorable, puede considerarse como la más alta representación del arte contemporáneo”.

 

 

 1er. Proyecto de Carlos Mani (1911)

 

 2º Proyecto de Carlos Mani (1911)

 

1er. Proyecto de Julio Antonio (1911)

 

2º. Proyecto de Julio Antonio y ganador del concurso (1911)

Proyecto definitivo de Julio Antonio (1916)

 

Reus durante la Guerra del Francés (1809)

Con esta segunda parte dedicada a Reus durante la Guerra del Francés, trataremos de acercarnos un poco más a lo que sucedió en la ciudad ya su alrededor durante el año de 1809.
El 2 de febrero, el Superior y sacerdotes de la casa de la Congregación de la misión de Reus expusieron en una carta al monarca que “estando una casa por orden superior destinada para Hospital del Real Exercito, sin tener lugar comodo y decente en donde poder habitar ni sanos ni enfermos, suplicará a V.M., y solo por el tiempo que las tropas enfermas permaneceran en dicha casa o por el de su beneplacito, se digne a conceder la habitación de la Hermita de N. Señora de Misericordia sin pretender que V.M. haga gasto alguno, ni pierda el derecho que tiene la Sta. Hermita como ni nosotros á nuestra casa”.
El día 25 de febrero se produjo la batalla del Puente de Goi, cerca de Valls, donde el ejército español fue derrotado y el general Reding, a pesar de sus heridas, fue el último se retirarse. En la batalla, los reusenses, a las órdenes del comandante Cuadrados, llegaron tarde y mal armados, sin embargo, sufrieron algunas bajas. Las consecuencias de esta batalla fueron que la población reusense, asustada, huyó hacia la montaña unos y hacia Tarragona y Tortosa otros, aunque hubo gente que huyó a Puigcerver.
La primera entrada de tropas francesas en la villa bajo el mando del general francés Saint-Ciro se fecha el 26 de febrero. Para evitar represalias el pueblo reusense tuvo que pagar 20.000 duros y 20.000 raciones de postre, y los franceses, con la excusa de la construcción de un campamento, cortaron 20.000 olivos.
Desde aquel momento la ciudad fue considerada el lugar de descanso, tanto los españoles como los franceses, y los oficiales de los dos bandos ocupaban el mateixx alojamiento.
El 30 de mayo, se dirigió una carta a Don Melchor Rovira, teniente coronel de los Reales Ejércitos y Comandante del Primer Tercio de Voluntarios de Tarragona donde se le comunica la falta de presupuesto para vestir adecuadamente a las tropas de voluntarios que se estaban formando. La ropa que llevan los soldados es la que habían dado los aliados ingleses: “En el dia he podido lograr que se me haya entregado del vestuario que nuestros fieles aliados los ingleses han traiddo pero no constan mas que casacas, chalecos, calzones, y lienzo para camisas, siendo las tres primeras prendas, sin forro alguno…”.
En el mes de junio, concretamente el día 14, y en vista de la Real Orden del Real Palacio del Alcázar de Sevilla del 15 de mayo que establecía que todos los pueblos debían tener una Junta destinada a alojamientos y bagajes, se propuso a Don Jose Roselló, concejal, ya Don Ramon Batlle, prior síndico general con plenitud de poderes.La Junta debería estar formada por  “un Regidor, del Procurador del Común, y de un Eclesiástico el que eligiere el Cabildo, Comunidad ó pluralidad de Clérigos donde la hubiere, y donde no del mas condecorado de los que haya en el Pueblo”.
Si el reparto de equipamiento y alojamiento no se hacía correctamente establecía que “seran condenados los contraventores en la multa de cincuenta ducados por la primera vez, en la de ciento por la segunda, y en la de quinientos por la tercera, con aplicación por terceras partes al Real Fisco de penas de Cámara del expresado Consejo de Guerra, al perjudicado, y al delator, imponiendo ademas á los reos privacion de oficio en la ultima reincidencia”
El Ayuntamiento de Reus está de acuerdo en celebrar dos fiestas anuales “Nuestra Señora de Monserrate, y el San Narciso” per a conmemorar “el grande objeto de nuestra independencia”. Aquesta carta está redactada el 14 de juny i va dirigida a la “Muy Ilustre Junta Gobernativa de la Ciudad de Tarragona”.
El 15 de junio se recibió una circular del Sr.. Don Martin de Garay, miembro de la Junta Superior del Principado, que la Suprema Gobernativa del reino ha propone que “en todas las capitales y Pueblos de España se pague el tributo de dolor y reconocimiento que devemos á las ilustres victimas del dos de mayo de mil ochocientos ocho en Madrid, y á los que han perecido despues en nuestros Exercitos con su solemne aniversario en todas las parroquias y conventos”. El mismo día, se elige al concejal Pedro Pujades Benedicto como vocal de la Junta de bagajes.
El 19 de junio, se avisó por medio de un pregón, del solemne funeral que se celebraría al día siguiente en recuerdo de las víctimas del dos de mayo.
El 3 de julio, varios mercaderes entregaron “paños y bayetas” al Ayuntamiento en respuesta a la demanda del Señor Don Teodoro de Reding, general en jefe del ejército y principado, “para conducirlos en Tarragona” y utilizarlos en los enfermos. Se hizo el correspondiente recibo que demostraba la entrega del material.
El 10 de agosto, en la ermita de Misericordia se reunieron los miembros del Ayuntamiento (el alcalde, concejales y diputados) y Don Diego Padrón y Malet (cura párroco de la ermita) para tratar el tema de la establecimiento del cuartel general del segundo ejército bajo el mando del capitán Don Angel Warluzel Marfil y de Croix en la ciudad y “que miedo disposicion y orden del Excmo. Sr. Don Joaquín Blake Capitan en jefe de DICHO ejercito y de este Principado debía fijarse en este Pueblo “.
Todos los allotjamets estarán bajo la dirección, conocimiento y privativa del aposentador general del ejército, el capitán Dn Angel Warluzel Marfil y de Croix “bajo el que inteligencia deberá ser obedecido de todos sin distinción de persona en lo que respecta a alojamiento, y demás correspondiente a su empleo de Aposentador General á que Señor se devolverán las Bulletas luego que cualquier casa quede desocupada púas de lo contrario se le doblará el alojamiento, y para que nadie pueda alegar ignorancia demasiado publicar y fijar este pregón “.
El mismo día, a petición del capitán Dn Angel Warluzel, los cuatro alcaldes de barrio, junto con cuatro escribientes, salieron para conocer y saber “á punto fijo” de cuantos vecinos, inquilinos, “cuartos o aposentos, de quantas quadras y de quantos mulos, cavallos ó yeguas constaba cada casa de su Quartel…”.
Los miembros del ayuntamiento salieron todos hacia la ermita de Misericordia montados a caballo, donde una vez llegaron, bajaron del caballo donde esperaron noticias de la llegada de “su excelencia”. Cuando supieron que se avecinaba, fueron montar a caballo y se dirigieron “hasta la extremidad del termino hasta donde se halla colocada la meta o limite que la divide del territorio de Tarragona” fins que va arribar “su excelencia con acompañamiento de mucha oficialidad y tropa de caballeria”. Un cop presentats es varen dirigir a la casa del “Noble Sr. Don Policarpio de Bofarull destinada al afecto para la habitacion de su Exa”. Alli se le ofreció un refresco, pero que no vio “miedo hallarse algo indispuesto”, pero dar más a su comitiva para que lo hacer.
Una vez terminada la recepción en casa de Policarpo de Bofarull se dirigieron a “la Casa del Comun de esta villa travesando por medio de un infinito número de gentío que se vehículo de toda clases y ESTADOS miedo Todas partes, demostrando el mayor júbilo y satisfacción por la venideras de apoyo Exa “. La llegada también se verificó con “toque de campana y con repique de ellas”. Cuando llegaron a la plaza del Mercadal “se oyo un coro de Música en los balcones de la Casa Capitular”. Al sentarse el general se produjo “un completo disparo de mosquetes que estaba allí prevenido para el recibimiento de DICHO apoyo excelencia”. Una vez dentro del Ayuntamiento se sirvió bebida al general ya sus oficiales y acompañantes.
El 6 de octubre, se pide al comisario de guerra destinado a la villa para proveer de paja y otros artículos a la tropa que se encuentra en la ciudad. También se acuerda que en “en la mayor brevedad se presenten en esta ciudad dos individuos de ese cuerpo político para tratar las causas nefastas que supondria no hacer este servicio al Rey”.
En fecha del 27 de octubre se comunica a varios señores del ayuntamiento para poner en práctica la exarció y cobro del derecho de la villa y contribución voluntaria y se nombra tesorero por las partidas que satisfagan en razón de las obras de fortificaciónde Tarragona a Don Joaquín Blake.

Alfredo Redondo

El equipo humano del Proyecto Tarragona 1800: Esteve Galindo

 

Esteve Galindo, nacido en Barcelona, hace unos años, es el protagonista de este artículo.

Vinculado en el mundo del comercio y de la enseñanza, ha alternado durante muchos años sus dos grandes pasiones profesionales con su gran pasión que es el mar y la navegación. En la actualidad, aprovecha su poco tiempo entrega en recrear a escala los mejores barcos de la historia, muchos de ellos expuestos permanentemente en el Museo del Puerto de Tarragona.

Cuando nace tu interés por el período histórico vinculado a la Tarragona del 1800?

Para mí, cualquier período de la historia es bastante interesante para profundizar y sacar lo mejor de él, pero desde siempre he visto este periodo fascinante y digno de ser estudiado en profundidad.
La Tarragona de 1800, o si especificamos más, el antes y el después de las guerras napoleónicas, es un periodo muy interesante dentro de la evolución de nuestro país. Es por un lado un periodo, si lo miramos de una manera superflua, donde los ejércitos brillan por su pomposidad y el arte y la cultura florece como la primavera, pero que si miramos de manera más profunda podemos ver que detrás de todo ello planea la guerra, la miseria, el miedo, el hambre y la muerte, como consecuencia de los grandes cambios sociales que se están llevando a cabo por toda Europa y que marcarán el futuro de la nueva Europa del siglo XIX. Cambios que sin duda pudimos comprobar en nuestras propias carnes, aquí en Tarragona.

¿Cuál es tu participación en la asociación y como te vinculaste a ella?
Mi modesta participación es la de ser el tesorero de la asociación, tarea difícil de llevar a cabo en los tiempos que corren. Con mi relación con profesionales del mundo de la difusión cultural así como mi participación con grupos de reconstrucción histórica, no fue nada difícil que en vinculara a ella. Fue un gran imán que en atrajo irremediablemente.

Uno de los pilares básicos del Proyecto es la recreación histórica de época. ¿Intervendrás en alguno de estos grupos está instalando o verás los toros desde la barrera?

Cuando yo me meto me meto hasta el fondo del hueso. Me gustaría poder crear un grupo que recreara el Regimiento de artillería de Tarragona, en 1811, con cañón y todo, pero de momento iremos poco a poco y nos centraremos en la creación del Grupo de Milicias Urbanas de Tarragona del año 1810.
¿Qué puede aportar a la cultura de Tarragona y los pueblos del Corregimiento la asociación Proyecto Tarragona 1800?

Conocimiento, descubrimiento. Estas son para mí dos palabras mágicas que son la clave de este gran proyecto. Sin embargo, el éxito dependerá del grado de implicación de los pueblos del antiguo Corregimiento de Tarragona que se quieran implicar en el proyecto.
Mirando el listado de socios, tienes el carné de la asociación con el número 1. ¿Cómo es eso?

Simple cuestión de edad a la hora de poner los primeros nombres de la lista de socios.
¿Considera que los ciudadanos que viven en las poblaciones que pertenecieron al Corregimiento de Tarragona conocen en profundidad este periodo de su historia?

En absoluto. Ni en profundidad ni en superficialidad. Este conocimiento sólo pertenece a un número limitado de estudiosos de la época. Hay que empezar a dar a conocer la época desde las escuelas, desde los centros cívicos, desde las universidades,… Mediante conferencias, exposiciones, trabajos de investigación, publicaciones,…, podremos, poco a poco, hacer que la ciudadanía vaya descubriendo este apasionante e interesante período tan importante y tan vital para la evolución de nuestras comarcas.

¿Qué hará la nueva asociación para facilitar la divulgación de lo que pasó en los años previos y posteriores a la Guerra del Francés?
Trabajar, trabajar y trabajar para poder, sin prisa pero sin pausa, ir incentivando a la gente a conocer este periodo. De momento mediante nuestro blog, después con conferencias y actividades en las escuelas y centros cívicos, después con la creación de los grupos de reconstrucción nos podremos acercar más al público en general, …, y ya iremos viendo.

Gracias Esteban


Carlos Gosálbez