“L’Assalt “ 2012: Visión fotográfica según Dolors Granero

Ésta es la última entrega de fotografías sobre el acto de”l’Assalt” que tuvo lugar el día 28 de Junio de este año. Estas están dedicadas a todos aquellos “chiquillos” que participaron en el acto.

Un sable en la Guerra Peninsular

Muy a menudo cuando tengo un objeto de las Guerras Napoleónicas en mis manos, mi mente inicia un largo viaje a través de la historia, planteándome un sin fin de preguntas y de suposiciones sobre el objeto en cuestión, algunos muestran enseguida sus pasos a través de la historia, otros no.

 Sable británico para tropa de Caballería Ligera modelo de 1796P, marcado como nº 1 que perteneció al Soldado “B” del 16th., de Light Dragoons Regiment (Col. Francesc Pintado)

 

Hoy hablaré de una pieza británica, de una pieza británica que por sí sola aporta considerable información a través de la gran riqueza en punzones e inscripciones que en ella obran, hoy hablaré de un sable modelo 1796P para tropa de Caballería Ligera, concretamente de una pieza que perteneció al Light Dragoon “B” perteneciente al 16th. Light Dragoons Regiment, cuya breve historia de su paso por la Península voy a relatar:

 

 Reconstrucción de la Carga del 16th. Light Dragoons en Waterloo – Obsérvese su uniforme modelo de 1812

 

El día 31 de Marzo de 1809 el 16th. Light Dragoons Regiment, capitaneado por el Coronel George Anson, navega desde Falmouth hacia Portugal, desembarcando en Lisboa el día 13 del siguiente mes, después de 14 días de navegación.

El 16th. forma inmediatamente Brigada con el 14th., también de Light Dragoons, Brigada cuyo Mando lo ostenta el General Stapleton Cotton, entrando por primera vez en acción al cruzar el Río Duero en Marzo de 1809 y posteriormente en Salamanca el día 16 de Mayo del mismo año al ser atacados por la retaguardia francesa.

 

 El 16th. Light Dragoons Regiment en España, obsérvese el uso del casco “Tarleton”. A partir de 1812, el casco sería sustituido por el Shako.  Obsérvese también que los caballos llevan la cola  en forma “Colino”, fueron los ingleses quienes introdujeron este tipo de corte practicado en las colas de los caballos en España.

 

El 16th., entra en combate distinguiéndose en la batalla de Talavera los días 27 y 28 de Julio de 1809, perdiendo 13 hombres.

En Busaco, se mantuvieron en reserva no tomando parte en la Batalla que tuvo lugar el 27 de Septiembre de 1810.

Cuando las tropas anglo-portuguesas llegaron a Torres Vedras en Octubre de 1810, el 16th., estuvo acuartelado en Mafra y después en Ramalhal, encargándose de la persecución del Ejército del Mariscal Massèna durante su retirada en Noviembre de 1810 durante varios meses, acabando por chocar con la retaguardia francesa.

El Regimiento se distingue en la Batalla de Fuentes de Oñoro del 3 al 5 de Mayo de 1811, acabando por ser acuartelados en la frontera hispano-portuguesa. De Enero a Abril de 1812 su cometido fue la vigilancia de las operaciones del Sitio de Ciudad Rodrigo y de Badajoz respectivamente, práctica habitual llevada a cabo por los Regimientos de Caballería durante los Sitios de Ciudades. El Regimiento toma parte con una aplastante carga el día 11 de Abril de 1812 en la Batalla de Llerena (Badajoz), tomando gran numero de prisioneros, siendo mencionado en los despachos de su Comandante en Jefe el General Cotton. Seguidamente toman parte en la Batalla de Salamanca (Los Arapiles) el día 22 de Julio de 1812,  quedándose después encargado de la custodia de la Rivera del río Duero mientras Wellington marchaba hacia Madrid.

En Octubre de 1812 el 16th., cubre las operaciones del Sitio de Burgos enfrentándose a las tropas francesas en retirada el día 23 de Octubre en las márgenes del Río Pisuerga, perdiendo en éste enfrentamiento 62 de sus efectivos.

Durante el invierno de 1812-13 el Regimiento es acuartelado en Aviero no entrando en España hasta el mes de Mayo de 1813 cuando Wellington inicia su avance hacia Vitoria.

El día 21 de Junio el 16th., carga brutalmente contra los franceses en la gran Batalla de Vitoria perdiendo 21 hombres. Continúa sus acciones en los Pirineos, distinguiéndose el día 10 de Noviembre de 1813 en la Batalla de Nivelle actuando en protección del Ala derecha de la Infantería en los alrededores de San Juan de Luz.

El próximo mes toma parte en la batalla del Nive, siendo después acuartelados.

Cuando Wellington llegaba a Toulouse, el 16th., permanete estacionado en Bayona, quedando en esa Ciudad hasta el final de la Guerra Peninsular en Abril de 1814.

Dos meses más tarde el Regimiento marcha hacia el Norte, hasta Calais siendo repatriado a Inglaterra en Julio del mismo año hasta el día 11 de Abril de 1815 que embarca de nuevo hacia el Continente, donde tomarían parte decisiva en la Batalla de Waterloo, llevando a cabo su Carga más gloriosa.

 Casco “Tarleton”, utilizado por los Regimientos de Light Dragoons hasta 1812.

El sable que nos ocupa, es un sable para tropa de Caballería Ligera modelo 1796 Pattern, diseño del Mayor John Gapard Lemarchand, de quien hablaré en un próximo relato.

Arma equilibrada, equipada con una considerable hoja cuyo diseño la dota de un gran efecto mortífero, llegándose a quejar los franceses por escrito a las Autoridades Militares Británicas de su efecto devastador, vaya cara………………., la de los franceses!

 Montura del sable y detalle del brocal de su vaina – Nótese B-1 grabado en la naveta de sujeción a la vaina en la cruceta de la montura y la misma inscripción ubicada debajo del número del Regimiento ubicada en la parte inferior del brocal de la vaina.

 Montura del tipo llamado de estribo, “a la inglesa” confeccionada enteramente en acero, compuesta por guarda simple, largo galluelo terminado en forma esférica ligeramente vuelto hacia la hoja, monterilla corrida, puño de madera cordada y forrada de espeso cuero acabado con una virola de protección y sendas navetas para su correcta sujeción a la vaina ubicadas una a cada lado de su cruceta.

Hoja curva, extremadamente ancha, ensanchándose considerablemente en su tercio final, confeccionada por Gill, famoso espadero de Birmingham cuya marca de control está representada mediante un “1” Coronado, punzonado en la hoja. La naveta va grabada con una “B” subrayada y un “1” debajo, lo que nos dice que se trata del sable nº 1 del Light Dragoon B, los soldados en vez de llevar un número de identificación, llevaban una letra como identificador.

Vaina, confeccionada enteramente en gruesa plancha de acero con brocal insertado en su boca sujetado mediante dos tornillos, dos importantes abrazaderas agujereadas y provistas de anilla para su transporte y batiente “a la inglesa”. Lleva grabado bajo su brocal: el nombre del Regimiento 16 LD (por 16 Light Dragoons) subrayado, debajo una “B” (identificativa al Dragoon B) subrayada y debajo un “1” (indicativo del nº de sable).

Este tipo de sable, el 1796 Pattern, fue comprado y utilizado en gran número por España, y Austria, ante la caída de sus Fábrica de Armas en manos de Napoleón, Siendo también fue utilizado por Portugal, pero de ello hablaré en otro artículo.

 

Punzón de aprobación estatal que identifica al sable como Apto para el Combate en Primera Línea  mediante una Corona, debajo de la Corona hay un número que identifica a su Constructor, en éste caso Thomas Gill, famoso espadero en Birmingham.

 

Francesc Pintado i Simó

Massèna International Society

 

Pan y algarrobas

Entre los documentos del fondo del Ayuntamiento de Cambrils relacionados con la Guerra de la Independencia hay una orden y una súplica relacionada con los abastecimientos de guerra, que se conserva en legajo Memoriales (1750-1812).

Hasta la época contemporánea, los municipios estaban obligados a contribuir a alojar las tropas, tanto en lo referente a ubicarlos físicamente-en casas particulares o bien en cuarteles-como alimentar a los soldados y los animales y dotarlos de objetos como mantas y colchones. Para cubrir las necesidades y gastos que todo ello generaba, era frecuente que cada uno pidiera ayuda a los municipios vecinos.
En enero de 1812, del Ayuntamiento de Cambrils recibió la orden de entregar a Reus-probablemente para el alojamiento de soldados-una serie de artículos que triplicaba las aportaciones que habían hecho hasta entonces. Asimismo, el día 19, el factor Joaquín Rigalt-un cargo que no hemos podido identificar los ordenaba que “en la mayor brevedad y prontitud debe remitir Todas las algarrobas que se Hall en esa villa, como se Tiene pedido, de las que se pagará apoyo total importe, como se Tiene referida en el Pasado oficio”. Probablemente debido a que la orden repetía una anterior, el castigo que preveía era severo: deberían pagar veinte y cinco libras por cada “cuarto” que faltara. En realidad, sin embargo, la fuerza más grande de la orden derivaba de la conciencia del Ayuntamiento cambrilense, ya que el documento apela a su patriotismo.
Al día siguiente, el Ayuntamiento redactaba una petición en la que se mostraba impotente para cumplir esta orden, ya que declaraba estar “al colmo de la miseria, miedo apoyo mala situación”. Un representante municipal (Juan Inglés, que firma como “Diputado y comisionado de la villa de Cambrils”) argumentaba que las contribuciones de pan y algarrobas que habían hecho hasta entonces ya los habían resultado muy pesadas, pero habían ido cumpliendo. Esta nueva petición, sin embargo, superaba sus posibilidades-el documento dice que triplicaba las contribuciones anteriores-y, además, resultaba injusta porque habían sabido que otros municipios muy poblados contribuían más. Como argumento da un dato demográfica-Cambrils tiene menos de 400 casas, que ligaría fuerza con la cifra de 1.639 habitantes del censo de Floridablanca de 1787 – y dos datos sobre las condiciones de vida de sus habitantes-incluso las casas más ricas están obligados a comer pan de patatas, y la mayoría se alimenta de algarrobas.
Por todo ello, Cambrils pedía no tener que enviar todas las algarrobas que les pedía. La respuesta, sin embargo, fue negativa. El día 21, Pablo Vilar-que probablemente actuaba como secretario de la Comisión Militar-respondía desde Reus que precisamente por la situación en que se encontraban no podían atender la petición cambrilense, pero que la estudiarían tan pronto como fuera posible. Una vez más, el peso de la guerra recaería sobre la población.
 

 

Archivo Municipal de Cambrils

El Castillo del Patriarca

Ambrosio Domingo en uno de sus artículos nos cuenta brevemente la historia de este magnífico y desafortunado castillo.

 

No hay posiblemente casi nada que recuerde el castillo del Patriarca. La bajada que en rememoraba el nombre se rotulado hace unos años con el nombre del recordado tarraconense nacido en la calle Mercería, Fray Francisco Iglesias Domingo, de quien aún conservo unas estampas de Tierra Santa que en alguna de sus visitas a su amada Tarragona dejó en casa de mis padres en venir a saludarlos.
El gran edificio del castillo abarcaba desde la calle Mercería hasta gran parte de las calles de las Cocas, del de San Lorenzo y de la bajada Nueva del Patriarca. Su construcción fue iniciada en el siglo XII por el arzobispo Bernat Tort, que la edificó hasta la altura del segundo piso, y fue terminada por el también arzobispo Bernat de Olivella en el siglo XIII. El resultado fue una inexpugnable y señorial fortaleza en la que habitaron todos los prelados de la Sede Tarraconense hasta comienzos del siglo XIX, cuando el arzobispo Romuald Mon se trasladó al nuevo palacio durante su prelatura.

 

Según se sabe, en el castillo del Patriarca había varias torres distribuidas en diferentes ángulos del edificio. Fue en una de estas torres donde permaneció durante unos días el rey de Francia Francisco I, cuando fue hecho prisionero por los tercios castellanos en la célebre batalla de Pavía el 24 de febrero de 1525. La escuadra que trasladaba el rey a Valencia por mar se vio obligada a refugiarse en el puerto de nuestra ciudad debido a un gran temporal hasta que, al llegar la calma, pudieron continuar el viaje.


Al respecto de la presencia del rey francés el cronista Blanch cuenta, entre otras muchas cosas, un evento que estuvo a punto de ocasionar un conflicto. Al tercer día de la llegada del rey-era domingo-, el trasladaron a la Catedral para oír misa, y como la misa mayor ya se había terminado el arzobispo Pedro Cardona mandó que se oficiara otra. Al terminar, quizás porque no vieron demasiada seguridad donde lo tenían, lo mudaron a otra torre del castillo. Al llegar la noche los soldados que lo guardaban, descontentos porque los debían tres pagas, pidieron cobrarlas al Virrey que los mandaba, y lo hicieron con tanta violencia que prendieron fuego y quemaron las puertas. Se les prometió pagarles al día siguiente y los soldados se conformaron a pesar de percibir sólo una parte del dinero. Por otra parte, se sospechó que este tipo de revuelta del organizaron algunos partidarios del rey francés con el fin de liberarlo. El martes siguiente, entre las cinco y las seis de la mañana, el rey volvió de nuevo a la Catedral para oír misa dicha por un cura francés y, una vez acabada la ceremonia, se lo llevaron al puerto para embarcar en un barco.

Durante el período de la guerra de la Independencia, y debido al numeroso incremento de soldados, el castillo del Patriarca (y también el de Pilatos) fue destinado a servir de alojamiento a las tropas francesas. Posiblemente fue esta circunstancia la que dio lugar a que fuera dinamitado el 19 de agosto de 1813 al evacuar la ciudad los franceses. Cuentan los historiadores que el general Bartoletti puso tanto interés en hacerlo desaparecer que, en palabras del canónigo Huyà, las detonaciones de las minas hicieron tanto estruendo “que hasta el pavimento en que nos hallábamos hizo conmover; vimos las llamaradas de fuego y comprendimos que aquel robusto monumento había dejado de existir”.

 

Del formidable castillo sólo quedaron un montón de escombros, de las cuales tenemos constancia en el dibujo de Vicens Roig (Vicente). El edificio se terminó de derruir totalmente cuando el año 1825 se destinó el solar a la edificación de casas particulares.