Sable para Granaderos a caballo de la Guardia Imperial

Continuando en la línea que empezamos el año pasado, nuestro amigo Francesc nos ha hecho llegar un interesantísimo artículo sobre el sable oficial de unos de los cuerpos más importantes de la Guardia Imperial de Napoleón, los Granaderos a Caballo.

Disfrutadlo.

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Francesc Pintado i Simó-Monné

Massèna International Society

Bessières es destinado a la Península en 1808 para dirigir el 2º Cuerpo de Ejército que ocupa Salamanca, aplastando con sus 14.000 hombres a un Ejército de 40.000 capitaneados por el General Cuesta, en Medina de Rioseco el día 14 de Julio de 1808. Al enterarse Napoleón de esta gran victoria dice “Bessières ha colocado a mi hermano en el Trono de España”.

Mariscal

Mariscal Jean-Baptiste Bessières con uniforme de Mariscal de Campo y Coronel General de la Guardia Imperial – Obsérvese el uniforme de Caballería Ligera y la graduación de Coronel General en el pantalón, así como su sable un autentico “Kiligh” (Cimitarra) Otomano procedente de la Campaña de Egipto.

 Según los informes de un doble-agente que recibe Bessières anunciándole la intención de los Generales Blake y Cuesta de unir sus efectivos, forma un Ejército de 14.000 hombres y 40 cañones y marcha rápidamente con el fin de sorprender a dichos Generales, aproximándose a las posiciones españolas instaladas a los largo de los campos de cultivo de Medina del Río Seco, en la Provincia de Valladolid.

Dentro de las filas francesas formadas por elementos escogidos de entre tres Divisiones había efectivos de una División de Reserva, una División de Veteranos llegada desde Francia y Unidades de la Guardia Imperial llegados desde Madrid.

Ubicado dentro de los efectivos de la Guardia Imperial había un Destacamento de Granaderos a Caballo, curtidos guerreros cuya reputación en combate les precedía, habían actuado en la insurrección madrileña del dos de Mayo y anteriormente en las batallas de Marengo (14.06.1800), Ulm (16-19.10.1805), en las Llanuras de Pratzen en la Batalla de Austerlitz (02.12.1805) y en la Batalla de Eylau (07/08.02.1807).

Granadero

Grenadier à Cheval de la Garde Impèriale.

Hoy se encuentran en Medina del Río Seco, lugar en el que llevan a cargo una de sus más brillantes y decisivas cargas cuando acuden en ayuda de la División Merle, desbaratando a las fuerzas españolas que mantenían en jaque al mencionado General.

En 1809, participan en las Batallas de Aspern-Essling y Wagram (Alemania), regresando a la Península, nuevamente bajo el Mando del Mariscal Bessières en el Noroeste de España.

Después del desastre de Torres Vedras, el Mariscal Massèna es perseguido por Wellington hasta Fuentes de Oñoro, lugar donde son requeridas todas las Fuerzas al Mando de Bessières, pero éste solo se justifica haciendo llegar a la zona a sus Granaderos a Caballo bajo el Mando del General Louis Lepic, quien se niega a obedecer las órdenes del Mariscal Massèna de entrar inmediatamente en combate, alegando que la Guardia Imperial solamente obedece las órdenes directas del Emperador o en su defecto de su Comandante en Jefe el Mariscal Bessières. Los Granaderos no toman parte en la Batalla, permaneciendo en Reserva.

En 1812 los Granaderos a Caballo toman parte en la Campaña de Rusia distinguiéndose en la Batalla de Borodino llamada también Batalla de la Moscowa donde se distinguen en singular carga. Durante los incendios de Moscú, los Granaderos a Caballo hacen las veces de Policía para mantener el orden dentro de la Capital de todas las Rusias. Protegen la retirada del Ejército Francés hacia Polonia, asumiendo también la protección del Cuartel General Imperial, cometido que comparten con Cazadores a Caballo de la Guardia Imperial e interviniendo en la Batalla del paso del Río Bereziná.

Granadero II Imponente, Granadero a Caballo de la Guardia Imperial – Obsérvese el sable origen de éste artículo.

El Regimiento fue informado, que a las 12,55 de la mañana del día 1º de Mayo de 1813 mientras el Mariscal Bessières dirigía una carga en la localidad de Rippach cerca de Wiessenfels una bala de cañón rusa se le lleva la mano y le traspasa el pecho. Napoleón diría después de Waterloo “Si hubiera tenido a Bessières en Waterloo, Mi Guardia habría decidido la Victoria”.

Sabre

Sable para Tropa de Granaderos a Caballo de la Guardia Imperial (3er. Modelo y 2º del Imperio) /Colección Francesc Pintado).

Sable diseñado por Nicolás Noël Boutet (1761-1833) Director Artista de la Manufacture Impèriale d´Armes de Versailles (1792-1818) y Arcabucero del Emperador.

Montura en latón punzonada “Versailles” y “J.C” compuesta por guarda formando plataforma con corto galluelo vuelto ligeramente hacia la hoja, dos gavilanes oblicuos que salen de la guarda para unirse a la plataforma enlazados mediante un círculo que contiene una granada flameante, símbolo de Elite. Puño de madera forrado de espeso cuero reforzado con doble torzal de latón formando espiga, monterilla simple, doble y virola.

Hoja “a la Montmerency”, firmada en su lomo “Manufacture Imperiale du Klingenthal” y fechada en “Septembre 1810”, ligeramente curva de 95 cm., punzonada en su bigotera con los punzones de Bisch (controlador 2ª clase 1809-1824) y de Lobstein (revisor 1804-1820) presenta un tercer punzón, éste ilegible. Filo corrido hasta la punta, lomo cuadrado y contrafilo, vaceada en sus dos caras, presentando sendos canales (uno en cada una de sus caras) a partir de su primer tercio y hasta el inicio del contrafilo.

Vaina confeccionada enteramente en latón, compuesta por brocal dos abrazaderas provistas de pitón con anilla y batiente, éste confeccionado en hierro, La vaina presenta dos orificios en cada una de sus caras, rectangulares con sus extremos redondeados que dejan ver la madera interior de la vaina, forrada de cuero. En su batiente presenta una “V”, de “Verifiè” – Verificado – dando a entender que el producto ha pasado el control de calidad. Lleva también un punzón “J.C” ubicado entre el orificio inferior de la vaina y la segunda abrazadera, punzón éste idéntico al ya mencionado ubicado en el galluelo de la montura.

Este mismo sable equiparía también a los Dragons de la Garde Impèriale ó Dragons de L´imperatrice así como a la Gendarmerie d’Elite.

Detalle

La Granada Flameante símbolo de Elite

Detalle II

Sable y funda – Obsérvese los punzones de Bisch (Controlador de 2ª clase: 1798-1836) y de Lobstein  (Revisor: 1804-1820) presenta un tercer punzón ilegible, ubicados todos ellos en la bigotera de la hoja ésta procedente de la Manufactura Inpèriale du Klingenthal y fechada en Septiembre de 1810, por lo que podemos verificar su autenticidad con los punzones de control y revisión ya que coinciden con las fechas que estuvieron dados de alta Bisch y Lobstein en la mencionada Fábrica en Septiembre de 1810, según documentos de la época consultados.

Soldados en el hospital de Cambrils (1809-1811)

Dentro del grupo de series Beneficencia y asistencia social del fondo del Ayuntamiento de Cambrils, se conserva parte de la documentación generada por el antiguo hospital municipal, que está documentado desde 1440 hasta finales del siglo XX. Se trataba de una institución del tipo habitual en los municipios de época medieval y moderna, que realizaba tanto funciones curativas como asistenciales y estaba ubicado en el extremo de la villa, justo al lado de la muralla.

Uno de los documentos más singulares que se conservan es un cuaderno de registro de enfermos que contiene anotaciones entre el 27 de abril de 1809 y el 23 de marzo de 1811: Archivo Municipal de Cambrils, legajo Hospital del Patriarca San José: registro de los enfermos que entran y los que mueren (1809-1811), sig. top. 298.25.1.
Está formado por 10 hojas encuadernados de papel (de 21 cm de alto y 14,75 cm de ancho) y unas cubiertas de papel azul más grueso. Contiene 56 registros de entrada, escritos uno debajo del otro en orden cronológico y con una estructura muy similar: nombre del enfermo, oficio, población, fecha de ingreso y causa. Los cambios de letra se ve claramente que iban apuntando cada enfermo a medida que ingresaba y que reservaban un espacio en blanco donde, después, anotaban el momento en que iba o moría.
Algunos de los registros corresponden a soldados, que presumiblemente participaban en las operaciones de la guerra, hay que notar que estos registros están escritos en castellano-en algunos casos, copian claramente la autorización de traslado que el soldado llevaba-, ​​mientras que los de pacientes civiles son en catalán. En la primera página del cuaderno leemos este registro:

«Regimiento de Húsares españoles, 7 Compañía. El Húsar Mauricio Sanches, de dicha, pasa hoy día de la fecha al Hospital de Caridad de esta villa a curarse de sus dolencias.

Cambrils, 27 abril de 1809. Ramon Jornet. En lo llit de nº 5».

Más tarde, escrivieron debajo:

«Se a curat de sa enfermetat als 14 dias de haver fet llit, y se a marchat ab sa corresponent alta.»

Entre los soldados que pasaron por el hospital también habia voluntarios, como este que llega en agosto de 1809:

«Llit 5. Se admet en clase de malalt Domingo Cané, voluntari del Tercio de Vallès, 8ª Companyia, en virtut de la baixa fecha 29 dels presents. Firmada Joan Calsada.

Ha marchat lo antedit Domingo, curat de sa enfermedat, als 6 dias setembre.»

El 14 de julio de 1810 ingresaron dos soldados, que venian acreditados con el presente documento:

«Copia de una baja. 2º Batallón, 1ª Sección, 3ª Compañía. Pase al Hospital de esta el soldado de dicha José Norell, llevándose las prendas que al respaldo se expresan. Cambrils 14 julio 1810.- José Coromina.- Con mi intervención, Mariano Brotons. Pase al Hospital de San José.- Gimbernat, administrador.»

«4º Batallón, 1ª Sección, 3ª Compañía. Pase al Hospital de esta plaza el cabo de dicha compañía Francisco Elías, llevándose las prendas que al respaldo se expresan. Cambrils, 14 julio 1810.- José Coromina- Con mi intervención- Bariano Brotons. Pase al Hospital de San José. Gimbernat, administrador.

Murió dicho cabo a las 8 de la mañana del día 16 de dichos mes y año.»

 

También encontramos algunas personas que la guerra había desplazado lejos de sus poblaciones: entre otros, tres miembros de la familia Jardín, que figuran como «expatriados» de Tivissa.
Más penoso aún es el paso por Cambrils de Madalena Vidal, que el 12 de mayo de 1810 entró en el Hospital; el escribano anotó: «diu ser muller de un soldat, y acaba de ser presonera en Zaragoza. Se ha despachat dita malalta ab pase fins a Tortose vuy dia 25 maig».  Noticias como éstas se relacionan tanto con los trasiegos que los conflictos bélicos provocaban en la población civil, como con la posición de Cambrils junto al camino real.
En el documento vemos también que muchos de los ingresados ​​morían, sin duda por la precariedad de las condiciones higiénicas y de los medios de curación. Las anotaciones de las defunciones están señaladas al margen con unos signos que las hacen visibles a simple vista: en las primeras se dibujaron dos tibias entrecruzadas, más adelante añadieron una calavera y finalmente lo sustituyeron por una cruz.

Archivo Municipal de Cambrils

 

Pan y algarrobas

Entre los documentos del fondo del Ayuntamiento de Cambrils relacionados con la Guerra de la Independencia hay una orden y una súplica relacionada con los abastecimientos de guerra, que se conserva en legajo Memoriales (1750-1812).

Hasta la época contemporánea, los municipios estaban obligados a contribuir a alojar las tropas, tanto en lo referente a ubicarlos físicamente-en casas particulares o bien en cuarteles-como alimentar a los soldados y los animales y dotarlos de objetos como mantas y colchones. Para cubrir las necesidades y gastos que todo ello generaba, era frecuente que cada uno pidiera ayuda a los municipios vecinos.
En enero de 1812, del Ayuntamiento de Cambrils recibió la orden de entregar a Reus-probablemente para el alojamiento de soldados-una serie de artículos que triplicaba las aportaciones que habían hecho hasta entonces. Asimismo, el día 19, el factor Joaquín Rigalt-un cargo que no hemos podido identificar los ordenaba que “en la mayor brevedad y prontitud debe remitir Todas las algarrobas que se Hall en esa villa, como se Tiene pedido, de las que se pagará apoyo total importe, como se Tiene referida en el Pasado oficio”. Probablemente debido a que la orden repetía una anterior, el castigo que preveía era severo: deberían pagar veinte y cinco libras por cada “cuarto” que faltara. En realidad, sin embargo, la fuerza más grande de la orden derivaba de la conciencia del Ayuntamiento cambrilense, ya que el documento apela a su patriotismo.
Al día siguiente, el Ayuntamiento redactaba una petición en la que se mostraba impotente para cumplir esta orden, ya que declaraba estar “al colmo de la miseria, miedo apoyo mala situación”. Un representante municipal (Juan Inglés, que firma como “Diputado y comisionado de la villa de Cambrils”) argumentaba que las contribuciones de pan y algarrobas que habían hecho hasta entonces ya los habían resultado muy pesadas, pero habían ido cumpliendo. Esta nueva petición, sin embargo, superaba sus posibilidades-el documento dice que triplicaba las contribuciones anteriores-y, además, resultaba injusta porque habían sabido que otros municipios muy poblados contribuían más. Como argumento da un dato demográfica-Cambrils tiene menos de 400 casas, que ligaría fuerza con la cifra de 1.639 habitantes del censo de Floridablanca de 1787 – y dos datos sobre las condiciones de vida de sus habitantes-incluso las casas más ricas están obligados a comer pan de patatas, y la mayoría se alimenta de algarrobas.
Por todo ello, Cambrils pedía no tener que enviar todas las algarrobas que les pedía. La respuesta, sin embargo, fue negativa. El día 21, Pablo Vilar-que probablemente actuaba como secretario de la Comisión Militar-respondía desde Reus que precisamente por la situación en que se encontraban no podían atender la petición cambrilense, pero que la estudiarían tan pronto como fuera posible. Una vez más, el peso de la guerra recaería sobre la población.
 

 

Archivo Municipal de Cambrils

El Castillo del Patriarca

Ambrosio Domingo en uno de sus artículos nos cuenta brevemente la historia de este magnífico y desafortunado castillo.

 

No hay posiblemente casi nada que recuerde el castillo del Patriarca. La bajada que en rememoraba el nombre se rotulado hace unos años con el nombre del recordado tarraconense nacido en la calle Mercería, Fray Francisco Iglesias Domingo, de quien aún conservo unas estampas de Tierra Santa que en alguna de sus visitas a su amada Tarragona dejó en casa de mis padres en venir a saludarlos.
El gran edificio del castillo abarcaba desde la calle Mercería hasta gran parte de las calles de las Cocas, del de San Lorenzo y de la bajada Nueva del Patriarca. Su construcción fue iniciada en el siglo XII por el arzobispo Bernat Tort, que la edificó hasta la altura del segundo piso, y fue terminada por el también arzobispo Bernat de Olivella en el siglo XIII. El resultado fue una inexpugnable y señorial fortaleza en la que habitaron todos los prelados de la Sede Tarraconense hasta comienzos del siglo XIX, cuando el arzobispo Romuald Mon se trasladó al nuevo palacio durante su prelatura.

 

Según se sabe, en el castillo del Patriarca había varias torres distribuidas en diferentes ángulos del edificio. Fue en una de estas torres donde permaneció durante unos días el rey de Francia Francisco I, cuando fue hecho prisionero por los tercios castellanos en la célebre batalla de Pavía el 24 de febrero de 1525. La escuadra que trasladaba el rey a Valencia por mar se vio obligada a refugiarse en el puerto de nuestra ciudad debido a un gran temporal hasta que, al llegar la calma, pudieron continuar el viaje.


Al respecto de la presencia del rey francés el cronista Blanch cuenta, entre otras muchas cosas, un evento que estuvo a punto de ocasionar un conflicto. Al tercer día de la llegada del rey-era domingo-, el trasladaron a la Catedral para oír misa, y como la misa mayor ya se había terminado el arzobispo Pedro Cardona mandó que se oficiara otra. Al terminar, quizás porque no vieron demasiada seguridad donde lo tenían, lo mudaron a otra torre del castillo. Al llegar la noche los soldados que lo guardaban, descontentos porque los debían tres pagas, pidieron cobrarlas al Virrey que los mandaba, y lo hicieron con tanta violencia que prendieron fuego y quemaron las puertas. Se les prometió pagarles al día siguiente y los soldados se conformaron a pesar de percibir sólo una parte del dinero. Por otra parte, se sospechó que este tipo de revuelta del organizaron algunos partidarios del rey francés con el fin de liberarlo. El martes siguiente, entre las cinco y las seis de la mañana, el rey volvió de nuevo a la Catedral para oír misa dicha por un cura francés y, una vez acabada la ceremonia, se lo llevaron al puerto para embarcar en un barco.

Durante el período de la guerra de la Independencia, y debido al numeroso incremento de soldados, el castillo del Patriarca (y también el de Pilatos) fue destinado a servir de alojamiento a las tropas francesas. Posiblemente fue esta circunstancia la que dio lugar a que fuera dinamitado el 19 de agosto de 1813 al evacuar la ciudad los franceses. Cuentan los historiadores que el general Bartoletti puso tanto interés en hacerlo desaparecer que, en palabras del canónigo Huyà, las detonaciones de las minas hicieron tanto estruendo “que hasta el pavimento en que nos hallábamos hizo conmover; vimos las llamaradas de fuego y comprendimos que aquel robusto monumento había dejado de existir”.

 

Del formidable castillo sólo quedaron un montón de escombros, de las cuales tenemos constancia en el dibujo de Vicens Roig (Vicente). El edificio se terminó de derruir totalmente cuando el año 1825 se destinó el solar a la edificación de casas particulares.

 

Una contribución cambrilense a la fortificación de Tarragona

 

Entre los escasos documentos de los fondos del Archivo Municipal de Cambrils relacionados con la Guerra del Francés y, más concretamente, con el asedio que sufrió la ciudad de Tarragona el año 1811, hay uno de los oficios que forman el legajo Correspondencia sobre el servicio de bagajes (1781/1903), dentro del grupo de series Servicios militares del fondo del Ayuntamiento de Cambrils.

El oficio transmite una orden del gobernador de Tarragona, el general Bertoletti (la lectura del nombre es dudosa), dirigida al Ayuntamiento de Cambrils. Concretamente, el gobernador manda a los concejales cambrilenses que al día siguiente a las 5 de la mañana envíen a Tarragona un convoy formado por ocho hombres y dos carros. Los hombres deben ser útiles para el trabajo y se les destinará a hacer de peones: unos deben llevar arados, otros palas y los otros senallones. Sobre los carros, se especifica que cada uno debe llevar tres mulas para estirarlos. Además, tres días más tarde también deben enviar a Tarragona veinte y cinco quintales de cal.
La contribución de Cambrils no consistirá sólo en trabajo, equipamiento y materiales (personas, carros, herramientas y cal) sino también en dinero, ya que tendrá que pagar los jornales.
El convoy se pondrá a las órdenes del Capitán de Ingenieros, que encontrarán ante el convento de San Francisco, en la Rambla Vella. Aunque el documento no lo dice expresamente, se entiende que en este punto de reunión llegarán también convoyes equivalentes exigidos en otros municipios del corregimiento, ya que la misma orden se debía enviar a otros ayuntamientos.
También se puede suponer que todo el contingente trabajará en la reparación de las fortificaciones y / o las vías públicas de Tarragona (el documento sólo dice que trabajan “en esta plaza”), que debían estar bastante perjudicadas tras los enfrentamientos de la guerra y, más concretamente, del asedio de la ciudad del año anterior.
Este no era el primer contingente que Cambrils enviaba a Tarragona, ya que el documento incluye una posdata dando libertad a los carros y peones que trabajaban hasta entonces.
No era una orden extraordinaria. A lo largo de la historia de nuestro país han sido habituales las contribuciones de los municipios a obras públicas de carácter general, obligados por el rey o sus representantes. Los hombres y materiales de los municipios eran exigidos para reparar caminos, carreteras y murallas, sobre todo cuando se daban circunstancias especiales como la visita del rey-cuando había que arreglar los caminos por donde debía transitar-o bien en contexto de guerra, cuando había hacer trabajos de fortificación preventivos o de reparación de los daños que los combates habían podido provocar sobre las defensas.
A lo largo de los siglos, los ejemplos son innumerables: desde el derecho señorial-en época medieval y moderna-de exigir a los vasallos obra de muro y reparación de murallas, hasta las brigadas de trabajadores que durante la Guerra Civil de 1936-39 fueron construir “a obra de villa” nidos de ametralladoras de costa, búnkeres y refugios antiaéreos.
En el caso del orden de 1812 que comentamos, el contexto bélico es bien evidente, no sólo por los hechos que la preceden sino por la resistencia que deja entrever el documento, si hemos de hacer caso del tono duro con que está redactada. Incluye dos amenazas dirigidas a los Ayuntamientos para asegurar su cumplimiento. La primera intenta evitar la picaresca de enviar hombres inútiles para el trabajo, que mermaría el impacto sobre la mano de obra y la capacidad de defensa del municipio. La segunda, quizás añadida personalmente por el gobernador o por alguien muy cercano a él-está escrita en francés y en la misma letra de la firma-es más genérica y amenaza con medidas rigurosas.
Para terminar, señalaremos que este es uno de los documentos de la época de la dominación francesa sobre nuestro territorio que, como es lógico, están parcialmente escritos en francés o bien incluyen expresiones de origen francés e italiano (estas últimas, probablemente derivadas del alcance paneuropeo del Imperio Napoleónico) en el redactado.
Esta es la transcripción íntegra de la orden:

El documento En la cara verso, que una vez doblado el oficio servía como exterior, figura en la            parte superior:

                ”Service Militaire Prepé (¿).
Debajo figura el nombre de los destinatarios:

                ”Aux Magficiens les Membres composants l’Agiuntamento [sic] de Cambrills”.

 

Al margen inferior izquierdo, la autoridad que emitía el oficio:

“Le General Gouverneur de Tarragone”.
En la cara recto está el contenido del oficio:

               

                ”Tarragona  13 de  mayo 1812

 

Señor alcalde, y Ayuntamiento de Cambrils

 

Para mañana a las cinco de la mañana [inicialmente decía “tarde” pero esta corregido] me mandarán 8 hombres, 2 carros, con tres mulos cada carro. El punto de rehunión será en la Rambla, delante San Francisco, donde encontrarán el Capitán de Ingenieros para dar las disposiciones necesarias.

Los peones deven venir una parte con aradas, una con palas, y otra con capazos.

Deverán trabajar quatro días, y en el caso de continuar, se avisará un día antes para el relevo. Toda esta gente deve ser pagada por la población a un jornal regular, y así se castigará severamente el Ayuntamiento que enviare gente inútil.

Dentro de tres días deven también remitirme 25 quintales de cal.

Quedan responsables los individuos del Ayuntamiento del cumplimiento de esta orden. No se disimulará el más pequeño defecto.

El General de Brigada, barón del Imperio, Governador de la provincia de Tarragona.

[Debajo, escrito con otra letra:] “[Veyez?] que l’Ajuntamento ne n’obligarà pas a prendre des mésures rigoureuses pour être obei exactement”

[Debajo, con la misma letra de la frase anterior, hay la firma, seguramente autógrafa:] “Le General Bertoletti”

 

El documento lleva esta postdata, en el margen inferior izquierdo: ”Postdata. Los carros que actualmente trabajan en esta plaza, mañana por la mañana quedan libres y se marcharán cada uno en sus casas, junto con los peones.”



Archivo Municipal de Cambrils. Fondo Ayuntamiento de Cambrils. Legajo Correspondencia sobre el servicio de bagajes (1781/1903). Sig. Top. 326.8

Archivo Municipal de Cambrils

 

Reus durante la guerra del Francés. 1810

 

A las 8 de la mañana del día 5 de enero, se convocó en Reus, la junta parroquial para la elección de un diputado por las Cortes Generales, en la parroquia de San Pedro, inaugurando el acto de una misa y sermón.

El 19 de marzo debido a la progresiva invasión francesa de las principales ciudades del Principado, se establece en una de las salas de la casa común, la Junta Suprema del Principado formada por “Seis vocales, tres Secretarios, ochos oficiales y dos Porteros y casa para tener sus sesiones y el Despacho de sus oficinas”.
El 30 de marzo, la población quedó completamente ocupada por fuerzas francesas, mientras los miembros del Ayuntamiento estaban ausentes por el cumplimiento de un orden superior, así mismo, el jefe francés nombró una comisión de las personas que habían quedado, que acompañada de una porción de capitanes, fueron una por una por todas las casas, cogiendo todos los víveres, y exigiendo con fecha del 7 de abril, “Ocho mil duros en efectiva, que miedo temor á las amenazas de saqueo, fue preciso aprovecharon “.
El 8 de abril, el Ayuntamiento volvió a la ciudad después de que a consecuencia de la circular del 19 de febrero que obra por traslado en “el libro copiador” de comandos de este común, teniendo que marcharse del pueblo “en treinta del expirada marzo miedo haberse verificado en este día la invasión o entrada de los enemigos en el pueblo”.
El 22 de julio se sortearon 180 hombres para trabajar en las obras de fortificación de Tarragona y 18 para completar el número de soldados del somatén en Falset.
En fecha del 18 de agosto, la villa fue visitada otra vez por los franceses donde “imponen gruesas Cantidad y basta la realización del pago, encarcelan á unos en clase de rehenes y á Otros bajo el carácter de ser promovedores de jaranas y Movimientos populares”.
El 25 de agosto, los franceses llevarse a casi todos los individuos del Ayuntamiento y se acordó nombrar algunos individuos para ayudar a los dos concejales que se quedaron, Don Sebastián Torroja y Rabassa y Don Antonio Sardá y Avilés.
El 26 de agosto, los nuevos concejales escribieron al General en Jefe del Ejército y Principado de Cataluña donde le hacían saber que la gente fue tomada por los franceses “fueron prendidos, habiendo experimentado todas las amenazas propias del fervor enemigo que pretende subyugarnos y sido conducidos con fiero aparato entre los horrores de la noche por una escolta de más de dos mil hombres a un campamento que exhiban el lugar del suplicio de donde el amanecer del día de ayer continuaron en ser conducidos por su ruta con el mismo aparato”. Se pidió un rescate de “treinta y cinco mil duros” por los representantes, pero ante la negativa a pagar, se les dejó en libertad pero muchos de ellos estaban enfermos y tenían “Síntomas de una existencia comparable con la misma muerte lenta, especialmente los individuos del Ayuntamiento regresados ​​. Ante esta situación, los nuevos concejales decidieron continuar sus funciones de gobierno.
El 28 de agosto, la Junta recibe una carta de Enrique de Lamas donde se comunica que los enfermos y heridos que han dejado en el municipio los enemigos “pertenecientes a apoyo Ejército” deberán ser atendidos por la gente del pueblo.
En respuesta a esta petición, el 29 de agosto se reunieron los miembros del Ayuntamiento y decidieron acatar la orden recibida: “fuere suelto unanimamente el que se cumplimentase digo Superior disposición en el modo y forma que en la misma se expresa”. Se decidió “proceder inmediatamente á un reparto o derrama entre suspensión vecinos”. Participaron todos los procuradores o prohombres de los Gremios de Reus: Francisco de Bofarull y Buenaventura Sabater (nobleza), Juan Carey y Joaquim Grau i Duran (comerciantes), Joan Sardà y Amorós y Josep Pasqual (hacendats), Francesc Gaspar y Pablo Sardà ( comerciantes de pesca salada), Juan Macaya, Francisco Margenaz, Tomás Broca y Francesc Tarragó (exgremiats), Mariano Rocamora, Josep Artés, Pedro Gras y Josep Manresa (facultativos y artistas) y Onofre Bonano y Esteban Nogués (expatriados).
Acordaron lo siguiente: “Que los Procuradores ó Prohombres de las indicadas Corporaciones, que puede ser pobres ó por falta de los debidos conocimientos en la materia (…) por algún impedimentos legitimo no pudiesen asistir a la Tasación, puedan en cualesquiera de estos casos, nombrar individuos de suspensión respectivos gremios, para que desempeñar suspensión encargos en calidad de sustitutoria Suyo (…) que puedan Reducir el número de los elegidos, a Ochoa ó más individuos que tengan á bien para acero la Tasación, Previo los conocimientos que vuelven particularmente (…) y últimamente consultados Todos los Señores consecuentes á este actora miedo motivo de la Expresión en el precitado oficio de VE sobre estar en el concepto de que este Pueblo recibió obsequiosamente al ejército francés, y á fin de manifestarle apoyo ascendrado patriotismo acreditación por todo Estilos y en todo tiempo, nada menos que supone adhesiones a la justa causa de Nuestra independencia que gloriosamente defiende La Nación “ . También se pidió “una representación u oficio exponiéndole la equivocación (al General en jefe), la legal e inexpresable conducta de este Pueblo… informándole contra la misma villa y á medida de apoyo antoja, lo que no Tiene sombra de verdad”.
En este mismo día, 29 de agosto, fueron inscritos todos los hombres solteros y viudos sin hijos, entre los 18 y 40 años, y tras el sorteo correspondiente resultaron incorporados al ejército español un total de 200 reusenses.
El 10 de septiembre, quedaron elegidos Josep Brocà y Jové, Francisco de Paula Borras, Josep Maria Sunyer, Pablo Torroja, Pedro Odena, Sebastián Torroja, Pablo Sardà, Pablo Juncosa, José de Gavaldà y Domingo Ferrer para firmar un manifiesto general y “comprensiva” de todo cuanto había hecho Reus “en favor de la justa causa de nuestra independencia que gloriosamente defiende la Nación, desde el principio de las hostilidades hasta el día presente”. Se pidió permiso “para que se continúe el diario, á fin de que se separan y haga notorio miedo Todas partes el patriotismo y satisfacción de este vecindario”.
Con fecha del 26 de septiembre se reunió la Junta de Gobierno de Reus donde se decidió por orden de Pedro Nolasco de Salcedo que “todo inquilino de este Pueblo adelante inmediatamente una mensualidades de lo que contribuyen miedo el alquiler de su habitación” para completar las obras de fortificación de “nuestras plazas Tarragona y Tortosa, Cardona, Berga y las demás de Cataluña” ya que se espera “de ellos auxilios grandes para poner sus murallas y fuertes en un estado respetable de contrarrestar al enemigo”.

El 29 de noviembre, Don Juan Pablo Pascual, capitán y ayudante “del Ilustre Señor Comandante de armas de esta villa Don Francisco Cevallo” puso de manifiesto una nota de Don Luis Wimpffen que decía lo siguiente: “Prevendrá VS miedo ¡Cuidado á dicho Ayuntamiento, que sobre ser castigada con inexorable rigor la menor morosidad sobre lo que se le tiene mandado de recoger los carruajes ​​y acémilas necesarias para el transporte de los efectos indicados, pagarán de sus propiedades y haciendas los individuos que los componen, el valor de los utensilios, provisiones, ó cualquiera otro efecto que debería de transportarse á esta Plaza, ó caiga en poder del enemigo “.
El 28 de diciembre, el Ayuntamiento no tiene fondo monetario para satisfacer las “mil quinientas libras a cuenta de las alpargatas con sus cintas tomadas á los Maestros de esta villa para la tropa”. Se decidió sacar el dinero del “Ramo catastral de este Pueblo y se pagan como era justo a los indicados alpargateros sin pérdida de momento”.
Según Bofarull, “muchísimas veces aconteció; que al salir unos por un estremo de la villa, entraban sus enemigos por el opuesto, tiroteando en las mismas calles, la guerrilla ó avanzada, á la retaguardia. Tomada Reus como á punto de descanso, á fuerza de repararse, el resultado era quedar la población esquilmada de víveres y numerario”, aunque el general Suchet escogió nuestro pueblo para tener sobre ella una especial predilección y ofreciendo grandes mejoras urbanas. Sus visitas provocaron grandes gastos para la ciudad.

Alfredo Redondo

El Fuerte del Loreto: El 1er cinturón de fortificaciones de la ciudad de Tarragona (2a. Parte)

El conocido Santuario del Loreto, sede de la orden religiosa de los Padres Rogacionistas, es uno de los santuarios fuera de la ciudad más querida por todos los tarraconenses. Su enclave está fosilizando el desconocido Fuerte del Loreto, uno de los puntos defensivos exteriores de la ciudad durante la Guerra del Francés.

 

Construido entre las años 1809-1811 conjuntamente con el Fuerte de los Ermitaños y el Fuerte de la Oliva, formaban el 1er. cinturón defensivo de la ciudad, el más alejado.

Este fuerte como su vecino fortín de los Ermitaños fueron abandonados por su guarnición todo comenzó el Sitio de Tarragona en el año 1811.

En este artículo os mostramos algunas fotografías muy poco conocidas donde se puede ver la construcción del santuario en 1956 y muy claramente los restos del Fuerte, con marcadas formas redondeadas.

 

En la actualidad su estado de los muros es bastante bueno aunque es difícil de identificar los muros de contención del Santuario y de los edificios anexos como muros del antiguo fuerte.

 

 

Os invito a visitar el Santuario y pasear por su entorno para poder disfrutar de sus magníficas vistas a la ciudad de Tarragona, tal y como nuestros ciudadanos de hace 200 años las contemplaron.

Elies Torres Claravalls