Augusto Ferrer-Dalmau y el Sitio de Tarragona de 1811

Tarragona está de enhorabuena. Después de muchos años, por fin un pintor se atreve a pintar un cuadro basado en el Sitio de Tarragona de 1811.

Desgraciadamente pocos artistas, exceptuando el celebérrimo  José Cusachs y el no menos importante José Vázquez i Bardina, han prestado atención a los hechos acaecidos durante los 56 días que duró el Sitio de Tarragona. Afortunadamente nuestro desconocido Sitio está, por diferentes caminos y circunstancias, recuperando  en pocos meses el tiempo perdido y saliendo a la luz como es de merecer.

Gracias a nuestro gran amigo y colaborador en el Projecte Tarragona 1800 Francesc Pintado, uno de los más importantes especialistas y coleccionistas de armas napoleónicas de Europa, Tarragona tendrá el primer cuadro realizado por el internacional pintor barcelonés, Ferrer Dalmau.

Aún siendo un encargo personal del propio Pintado, creo que también será un poquito de todos los tarraconenses amantes de nuestra ciudad.

Si queréis tener más información sobre este cuadro, de unas medidas más que considerables 100 x 80 cm., y ver más fotografías de él, no dudéis en iros a nuestros links y teclear http:// guerrasnapoleonicas.blogspot.com.

Por nuestra parte no nos queda más que felicitar a Francesc por su “capricho” envidiable y mostraros unas imágenes del cuadro en proceso de realización.

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Carlos IV y la Gran Guerra (2ª Parte)

La Gran Guerra, también conocida como la Guerra de los Pirineos, Guerra del Rosellón o la Guerra de la Convención, un episodio de las Guerras de la Revolución Francesa, fue un conflicto bélico en el que se enfrentaron el Reino de España y la República Francesa, entre el 1793 y el 1795.

Antecedentes

La Convención Nacional consideró que había un clima adecuado en Cataluña y el País Vasco, que había estallado con los alborotos del pan, que facilitarían su objetivo de eliminar los Borbones y liberar España del viejo orden, y que debían encontrar suficiente apoyo en estos territorios, de manera que el 7 de marzo de 1793, una vez ya había roto relaciones con las Provincias Unidas y el Reino de Gran Bretaña declaró la guerra a España, y el día 23 el gobierno de Manuel Godoy lo hacer a la Convención en respuesta a la ejecución de Luis XVI de Francia, al tiempo que se decretaba el alistamiento voluntario.
El ataque español

La progresión hacia Perpiñán quedó interrumpida cuando los españoles fueron parados dos veces cerca de la ciudad, en la Batalla del Mas del Conde el 17 de julio, y en la batalla de Parestortes, de manera que los españoles se retiraron a posiciones más seguras acampando a Ponteilla, mientras se reciben 5.000 hombres de refuerzo portugueses. Entretanto, los españoles participan en el Sitio de Tolón a partir de finales de agosto, con una escuadra dirigido por el almirante Juan de Lángara y tropas de tierra que salen de Roses.

El contraataque francés

Con los refuerzos enviados por el conde de Osuna y el Conde de La Unión, las tropas portuguesas y la escuadra británico que operaba en las costas mediterráneas, los españoles vencieron en la batalla de Trullars el 22 de septiembre de 1793 cuando los franceses atacaron las sus posiciones, aunque después tuvo que retirarse a El Voló por falta de suficiente refuerzos, habiendo ocupado el Rosellón entre abril y septiembre de 1793, mientras los franceses ocupaban brevemente la Baja Cerdaña y hacían un primer intento de invadir el Ampurdán.

Ricardos fue a Madrid a pedir más apoyo a Manuel Godoy para la campaña, dejando el mando a Pedro Agustín Girón, Marqués de las Amarillas, pero Ricardos acabó muriendo de neumonía, mientras el general francés Jacques François Dugommier recapturar el terreno en mayo de 1794 tras vencer el 1 de mayo en la batalla de El Voló, y ocupando Port-Vendres, donde el general Conde de la Unión disponía de 400 nobles franceses de la Legión Panetier.

General Ricardos (1727-1794)

 

Por otra parte, el 25 de julio el general Jacques Léonard Muller dirigió las tropas francesas que entraron en el País Vasco y ocuparon Pasaia, Hondarribia y San Sebastián a la espera de la orden de entrada en Cataluña.


General Jacques François Dugommier (1738-1794)

 

Entrada en el Principado

Los franceses entran finalmente en el Empordà por Sant Llorenç de la Muga, donde después de diferentes combates, las tropas españolas fueron vencidas en la Batalla del Roble (17 al 20 de noviembre de 1794) donde murieron los generales Dugommier y el Conde de la Unión, los españoles se desmoraliza y huyeron; el general francés Dominique Catherine de Pérignon tomó la ciudad de Figueres el 28 de noviembre.

En el Principado se organizó una defensa de unos 20.000 soldados, migueletes y somatenes al cargo de José de Urrutia que contuvo la frente, que se estabilizó en el Empordà mientras continuaba la defensa del Sitio de Rosas hasta la caída de la ciudad el 3 de febrero de 1795 y evacuación vía marítima después de unos meses de asedio.

Nueva ofensiva española

Las tropas españolas en Cataluña iniciaron una nueva ofensiva, derrotando las tropas de Perignon en la batalla de Pontós el 11 de junio, y del 25 al 27 de julio las tropas comandadas por el general Gregorio García de la Cuesta atacaron la Cerdanya, haciendo capitular las guarniciones francesas de Puigcerdà y Bellver de Cerdanya. Sin embargo, el frente vasco los franceses entraron en Bilbao y Vitoria, llegando incluso a ocupar Miranda de Ebro, lo que llevó España a capitular y firmar la paz de Basilea, que acabó con la guerra en 1795.

En 1796 se firmó la alianza de la monarquía española con la República Francesa contra el Reino Unido, con lo que, a raíz de la derrota española en la Guerra Grande, continuó la supeditación de España en Francia iniciada en la época de los Pactos de Familia.

Los “Cien Mil Hijos de San Luis”


Los Cien Mil Hijos de San Luis fue un gran ejército enviado por Francia en 1823 (unos 60. 000 hombres), dividido en cinco cuerpos, procedente de los acuerdos tomados por las potencias de la Santa Alianza en el Congreso de Verona (1822), en representación de la Santa Alianza (Austria, Prusia, Rusia y Francia), como respuesta a la petición de ayuda que hizo Fernando VII para que fuera restaurado como monarca absoluto. El ejército cruzó la frontera española y recorrió todo el país persiguiendo el gobierno liberal refugiado en Cádiz, significando así el final del Trienio Liberal (instaurado por el teniente coronel Rafael del Riego, el cual murió ahorcado ese mismo año) y comenzando así el último periodo del reinado de Fernando VII, la llamada Década Ominosa.
A petición del rey Fernando VII de España, Francia intervino militarmente en España el 7 de abril de 1823 para darle apoyo ante los liberales y restablecer el absolutismo, en virtud de los acuerdos de la Santa Alianza. El ejército francés, denominado con el nombre de los Cien Mil Hijos de San Luis, fue encabezado por el duque de Angulema, hijo del futuro Carlos X de Francia. El objetivo fundamental de la intervención francesa era terminar con los liberales en el gobierno desde tres años antes. A las fuerzas francesas se unió al ejército de voluntarios realistas (unos 30 000 hombres) comandados por el general Quesada, el conde de España y el barón de Eroles. La actitud poco resistente de los generales liberales, López Ballesteros en Aragón y el conde de La Bisbal en Castilla, facilitó la avanzada de Angulema en territorio español.

Duque de Angulema
 

General Quesada

 

Este gran ejército entró por los Pirineos el 7 de abril y empezó a combatir los liberales en Cataluña, que luchaban bajo las órdenes de Francisco Espoz y Mina, pero no hubo ninguna reacción popular de apoyo y tuvieron que retirarse. Tras una serie de rápidas victorias, ocupó Madrid el 23 de mayo sin resistencia y se preparó para la ofensiva en Andalucía en persecución de los liberales, que se habían refugiado en Cádiz con Fernando VII como rehén.

General Espoz y Mina

Cádiz fue sitiada y bombardeada. La resistencia fue muy fuerte y los franceses no pudieron tomar la ciudad, aunque acabaron con las fortalezas que la protegían, como el fuerte del Trocadero. La situación de los sitiados era desesperada, ya que no llegaban refuerzos de ninguna parte. Al final se llegó a un pacto: se dejaba salir a Fernando VII que prometió defender la libertad alcanzada por los españoles con la Constitución de 1812 ya cambio la plaza se rendía.
Acordado así con los franceses, Fernando VII salió de la ciudad, pero de forma inmediata se unió al invasor y el mismo 1 de octubre decretó la abolición de todas las normas jurídicas que habían sido aprobadas durante los tres años anteriores, poniendo un punto final al Trienio Liberal.
En los Países Catalanes la resistencia fue mucho más dura. El cuarto cuerpo del Ejército de los Pirineos, comandado por el mariscal Moncey, había pasado la frontera catalana el 14 de abril con 18 000 hombres, ayudado por las fuerzas absolutistas del barón de Eroles (8 000 hombres), que se enfrentaron a las fuerzas liberales del general Espoz y Mina (20 000 hombres), las cuales lucharon enconadamente. La derrota de la Legión Liberal Extranjera al combate de Llers y la defección del general Milans del Bosch, que defendía Tarragona, decidieron la campaña a favor de los invasores. Aunque Espoz y Mina intentó contraatacar en junio y ocupó parte de la Cerdanya. Barcelona, centro de la resistencia, capituló el 4 de noviembre de 1823 y quedó ocupada por el ejército francés hasta el 1827. Valencia todavía resistió hasta junio del 1824.

 

Carlos IV y la Gran Guerra (I)

El Projecte Tarragona 1800 engloba un largo período comprendido entre el inicio del reinado de Carlos IV y el final del reinado de Fernando VII, entre los años 1788 y 1833. Este artículo pretende dar a conocer los rasgos más significativos de su reinado para poder entender más adelante la evolución de Tarragona y de su Corregimiento en este periodo.

El reinado de Carlos IV (1788-1808) estuvo marcado por el estallido de la Revolución francesa y sus consecuencias así como por ser una época de crisis generalizada para la sociedad española. España no se podrá mantener en una posición neutral ante el estallido revolucionario y así Carlos IV se verá obligado a escoger entre los imperativos estratégicos y las motivaciones ideológicas para decantarse en una alianza con Inglaterra o Francia.
Carlos IV abandonó la política reformista y con ella desaparecieron de la escena política los ministros ilustrados como Floridablanca o Jovellanos. Además, selló las fronteras para evitar que penetraran en España las ideas progresistas procedentes de la Francia revolucionaria. En 1792, Manuel Godoy, un joven militar alejado de los círculos nobiliarios que hasta ese momento habían gozado del poder en la corte, fue nombrado primer ministro, por Carlos IV.

En 1793 en Francia era guillotinado el rey Luis XVI: nos encontramos en la fase más radical de la Revolución francesa. En España, si la Inquisición ya se encargaba de evitar la entrada al país de las ideas revolucionarias francesas, después de la ejecución de Luis XVI Godoy decretó la expulsión del país de los súbditos franceses. Ante la radicalidad de la Revolución Carlos IV declaró, en coalición con otros monarcas europeos unidos en la Primera Coalición, la guerra en la Francia de la Convención.

Fue la Gran Guerra (1793-1795), en la que España formaría parte de la coalición para preservar el absolutismo y las instituciones del Antiguo Régimen. El País Vasco, Navarra y Cataluña serían los principales escenarios del conflicto. Esta guerra, que duraría poco más de dos años, afectó de formar especial en Cataluña y fue un buen testimonio de las actitudes políticas de los catalanes ochenta años después del final de la Guerra de Sucesión.
El Tercer Pacto de Familia se rompía definitivamente dando lugar a una alianza hispano-británica para hacer frente a la guerra. Durante el conflicto la propaganda revolucionaria a territorio español aumentó y eso se unió a la crisis que vivía el país con el incremento de los precios y los impuestos indirectos para hacer frente a los gastos bélicos. Los intentos revolucionarios internos y las manifestaciones aumentaron.
La guerra fue pagada sustancialmente a costa de un fortísimo endeudamiento de la monarquía que sería el preludio de la crisis final de la hacienda absolutista en los primeros años del siglo XIX. El coste económico de la guerra fue de 935 millones de reales. Entre 1794 y 1795 fueron emitirse vales reales destinados a pagar los gastos corrientes de la guerra, pero éstos no bastaron ni para cubrir el 10%.

El plan de campaña preveía la formación de tres ejércitos en Cataluña, Guipúzcoa y Aragón, pero el ejército que inició la invasión de las tierras francesas del Rosellón no pasaba de los 3.500 hombres armados con fusiles. En un principio, entre marzo de 1793 y febrero de 1794, toda una serie de pueblos entregarse sin resistencia al ejército español porque estaban enfrentados con el gobierno de la Convención y creían que la monarquía española sería un mal menor ante el republicanismo francés, pero esto cambió cuando el ejército mal provisto inició la rapiña y los voluntarios realizaron actos de violencia.

Las tropas españolas intentaron la toma de Perpiñán y con la llegada del invierno tuvieron que retirarse a posiciones defensivas advirtiendo al gobierno que si no se mejoraban sus condiciones se iría hacia el desastre. El Gobierno respondió iniciando un proceso de militarización de Cataluña resucitando el somatén. Sin embargo, la campaña de 1794 significó la derrota del ejército español con la contraofensiva francesa que cambiar la situación y supuso la penetración francesa en Cataluña ocupando la Seu d’Urgell y Puigcerdà.

El ayuntamiento de Manresa propuso al de Barcelona que convocara una reunión de representantes de diversos distritos para tomar medidas contra el desastre que se avecinaba. Así, se reunieron una cincuentena de representantes de las principales localidades catalanas que acordaron la creación de un cuerpo de migueletes integrado por 18.000 hombres para reemplazar el ineficaz rebato y una serie de medidas económicas como la contribución general de defensa.

En 1795, con los refuerzos provistos por esta asamblea, la situación en Cataluña empezó a mejorar recuperando algunas plazas catalanas y derrotando a los franceses en algunos combates. En cambio, en el País Vasco las cosas no iban tan bien y los franceses llegaron a ocupar Bilbao. La derrota de las tropas españolas era contundente.

La situación complicó cuando el gobierno tuvo temor a que se produjera una vez republicano y porque era incapaz de sostener decorosamente la guerra. Entonces Godoy inició las gestiones para firmar la paz. El conflicto entre los absolutistas y los revolucionarios franceses se prolongó desde 1793 hasta 1795 cuando se firmaba la Paz de Basilea y los franceses abandonaban la Península Ibérica.

(continuará)

Jaume Creus i Martí (1819-1825)

EL ARZOBISPO REALISTA DE TARRAGONA

El Arzobispo Jaume Creus nació en una familia humilde en Mataró en 1760.
Convencido partidario del absolutismo, cursó estudios en Barcelona y Mallorca, tras los cuales se doctoró en Teología por la Universidad de Cervera. Tras finalizar sus estudios entró como profesor de Teología en el Seminario de Barcelona, ​​además de ejercer como capellán de la iglesia de la Granja, hasta que obtuvo, mediante oposición, la plaza de canónigo doctoral de la Seu d’Urgell, donde permaneció hasta la invasión de las tropas napoleónicas, en el año 1808.

Después de tomar partido contra los franceses, Jaume Creus fue nombrado presidente de la Junta Superior de Cataluña, puesto en el que fue distinguido con el título de Caballero de la Cruz Catalana de Sant Jordi, precisamente por su labor política y organizativa. Como representante de Cataluña, Jaume Creus intervino activamente en la celebración de las Cortes de Cádiz y en la posterior redacción de la Constitución del año 1812 siempre a favor de las posturas reaccionarias y contrarias al liberalismo y contra cualquier intento de reforma, en particular la referente al sistema tributario que pretendía hacer pagar en proporción a la riqueza.

Su postura intransigente y defensora de los privilegios de la aristocracia, unida al regreso de la monarquía absolutista, fue debidamente recompensada con el obispado de Menorca en el año 1815, después de la vuelta al trono del Rey Fernando VII.

El año 1819 fue llamado Arzobispo de Tarragona, pero debido a la agitación política y el estallido liberal de aquel tiempo no poder tomar posesión. Durante todo el período liberal, su defensa de las posturas reaccionarias le llevó a integrarse en las filas realistas ya formar, junto con el Barón de Eroles y el Marqués de Mataflorida, la Regencia de Urgel, el año 1822 , formada como punto de apoyo y preparación del anunciado retorno de la monarquía absolutista de Fernando VII. Una vez restaurado el régimen absolutista, Jaume Creus pasó a ocupar, definitivamente, su cargo de arzobispo de Tarragona el 18 de abril de 1824, donde ejerció el cargo de Presidente de la Junta de Fe (la Inquisición restaurada) de esta archidiócesis.

Fue miembro del Consejo de su majestad y en enero de 1825 publicó una pastoral de despedida a los diocesanos de Menorca.

Moría el 17 de septiembre de 1825 a causa de una grave enfermedad que le sorprendió en Valls. Tiene su sepultura bajo el pavimento de la capilla del Baptisterio, en la Catedral de Tarragona.

ANTONIO SAN GERMÁN Y TORT (1755-1833)

Primero Cirujano del Ejército Durante el Sitio de Tarragona 1811

Nacido en Molins de Rey, Barcelona, ​​en 1755 inicie suspensión estudios en el Real Colegio de Cirugía de la Ciudad Condal, se gradúa de Cirujano en la categoría superior (o de Nueve exámenes) en 1780 y en 1789 se incorpora como Cirujano en el Real Cuerpo de Artillería, fué destinada en 1793 al Rosellón como primer ayudante quirúrgico y en 1795 ascendio a Cargo de primer consultor supernumerario perpetuo del Ejercito, empleo este que tenía Anexo el de sustitutos de cátedra del Real Colegio de Cirugía. En 1796 realizado el doctorado y en 1797 Gano Mediante oposición la cátedra de “Afectos externos y Operaciones”, del Colegio de Cirugía de Barcelona, ​​que desempeño subasta apoyo retiro.
Durante la guerra de la Independencia FUE nombrada Cirujano mayor del Ejército, destino que levantaba Agregado el título de Cirujano de cámara Real, en el que fué confirmación en 1809.

En 1811 el encontramos en Tarragona como Primer Cirujano del Primer Ejercito. Ejerciendo suspensión máximas Responsabilidades Durante el Sitio de Tarragona (3 de Mayo a 28 de Junio) marcha de la ciudad a finales del mes de Mayo. Segun suspensión própias palabras nos dice “estuve en Tarragona subasta el 29 de mayo Donde Tuve que partir por orden del General en Jefe y con Comisión de la Dirección General de Hospitales para establecerlos en la mayor brevedad, venciendo Todos los obstáculos, en la ciudad de Mataró, ya que los muchos heridos que teniamos no cabían en Tarragona ni en Villanueva “.
Separación, miedo apoyo posición liberal, Durante la represión absolutista, de la cátedra en 1824 junto a Otros profesores, fué reintegrado en apoyo Puesto más tarde.

Su obra fué el primer Tratado quirúrgico editada en Barcelona y representa la labor renovadora de la cirugía que realizaron los Reales Colegios de Cirugía en la Medicina Española, como profesor del mismo debe atribuírsele participa en las Juntas Semanales del claustro, en las que se disertaba sobre un tema que era contestación o censurado por los demas, de las que en la Facultad de Medicina de Barcelona se encuenta suyos Seis memorias y tres discursos inaugural del curso junto a algunas censuras al resto de las exposiciones de los Compañeros. De apoyo Contribución urológica se conservan cuatro observaciones leidas en las Juntas Semanales del Real Colegio de Cirugía de Barcelona.
Escribió Tratado de Afectos externos y operaciones, en dos volúmenes, como libro de texto para suspensión Alumnos en el que recoge las explicaciones Dadas Durante el curso 1802-1803; Mejor con el la obra de Velasco y Villaverde, Curso teórico práctico de operaciones de cirugía , de 1763 para la enseñanza en los Reales Colegios, le Añade las innovaciones recientes de los Cirujanos francesas e inglesas y, escrita con Claridad y orden, es de fácil lectura y compresión; Quería publicarlo en 1805 pero, debida a las Ordenanzas de los Reales Colegios de 1804, en las que era preceptivo remitir a la censura de la Junta Central Gubernativa en Madrid cualquier obra previa a apoyo edición, a lo que hay que sumar la guerra de Independencia y problemas políticos posteriores, queda “olvidada” hasta que en 1822 la Pudo editar.

Es autor de multitud de textos en los que recoge Tratados Médicos sobre muy diferentes aspectos: Las gangrenas del Ejército (1796); Un nuevo método para la curación de la tina (1797), herida por arma de fuego que interesaba el esófago y la tráquea (1798), Reforma de la parte operatoria de la cirugía (1801), Labio leporino (1803), Nuevo método de curar ciertas fístulas urinarias (1803), Continuación a la reforma de operaciones e Instrumentos inútiles (1804), Fístula salival (1805 ), La cirugía vindicada, Ligadura de las arterias en el aneurisma (1819), Cálculo producido en la vejiga urinaria (1821), Método preferible operar la catarata (1821), y La rabia, la tarántula y la víbora (1828).

Además de las obras ya citadas, pelo destacar Tratado elemental de Afectos externos y operaciones de cirugía, publicación en Barcelona en 1822, AUNQUE el manuscrito es de 1818, que tuvo una gran influencia en todo el primer cuarto del siglo XIX.

 

“El burgués de Hamburgo” (2ª Parte)

LOS UNIFORMES DE LAS TROPAS DE INFANTERÍA LIGERA ESPAÑOLA (1802)

En la segunda parte os queremos mostrar las láminas del manuscrito de Shur que escenifican diferentes escenas cotidianas, más de carácter relajado y familiar, los soldados de los dos batallones de infantería ligera destinados a Dinamarca durante los años 1807-1808.